La economía no muestra signos de desaceleración. Así lo confirmó el dato de agosto del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) divulgado ayer por el INDEC y que mostró un crecimiento de 8,6% con respecto al mismo mes del año anterior. La evolución fue liderada por las automotrices, los bancos y la construcción.
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El tipo de cambio alto y la política económica, que mantienen elevada la demanda interna, impulsaron la actividad económica general, un dato favorable siempre que la inflación pueda mantenerse bajo control. La economía en agosto se expandió 1,1%, repitiendo los valores positivos de julio. Contra las expectativas de la mayoría de los analistas, no amenaza todavía con desacelerarse: en el acumulado anual crece a 8,5%, un valor que es más probable que sea revisado al alza que a la baja en las estimaciones sobre la evolución del PBI.
Los motores de la economía son varios. La industria, creciendo a casi 8%, sigue firme (ver aparte, EMI). También la construcción, con más fuerza, se expande a 20%. En servicios, los financieros son la estrella: la actividad de los bancos crece a 20%, pero además, su desarrollo se refleja en la expansión del crédito a otros sectores, requisito esencial para que crezca la oferta global y el fuerte nivel de demanda no se traslade a precios.
Comunicaciones
También la facturación en el rubro comunicaciones aumenta con el boom de los celulares: ya hay un aparato cada 2 personas. El sector está creciendo a 16%.
El comercio es otra de las bases de la expansión de la economía. Las ventas en supermercados y shopping siguen a buen ritmo, sugiriendo que la dinámica del consumo privado es, desde el lado de la demanda, el principal sostén. La expansión de los créditos personales, a un notable 70%, es unas de las fuerzas que lo impulsan. También los aumentos salariales de la primera mitad del año.
El agro está relegado: los beneficios de la devaluación encuentran un límite en la suba de costos y la apropiación de las rentas por parte del gobierno mediante las retenciones, a lo que la sequía sumó más daño. Los precios de la soja que comenzaron a subir desde los mínimos son una esperanza para el sector que creció 2,7% en agosto, despegándose de su estancamiento del segundo trimestre. La ganadería, tomada en forma separada, se vio más afectada aún.
El EMAE acumula 45 meses de crecimiento interanual consecutivo, y se sitúa, en términos desestacionalizados, 45% por encima del mínimo de marzo de 2002, y 15% sobre el anterior pico de actividad de junio de 1998. El aumento es relativamente parejo entre bienes y servicios, que crecen 7,8% y 8,8%, respectivamente.
Los economistas esperaban para agosto, según el Relevamiento de Expectativas Macroecónomicas del Central, una suba del EMAE de 7,7%, que terminó siendo casi un punto superior. Para setiembre, apostaron a un alza promedio del estimador de 7,9%, un pronóstico que probablemente sea revisado al alza de acuerdo con los datos más recientes.