22 de febrero 2002 - 00:00

O'Neill, duro con la Argentina: "No es sociedad organizada"

El secretario del Tesoro de EE.UU., el «voz dura» Paul O'Neill, acusó ayer de varias cosas a la Argentina, en su mayoría, ciertas. Dice que no somos una «sociedad organizada» porque paga impuestos 40% de los que deben hacerlo. En realidad somos desorganizados -basta sólo ver el tránsito- pero el que cumple aquí, sobre todo cuando no puede evadir, satisface todas las deformaciones políticas. De sus aportes impositivos 2.000 millones van a la política. Y no es como dijo ayer Alfonsín en el Senado que criticar a los políticos actuales es atentar contra la democracia; 15.000 millones irán a pagar el déficit de la demagogia de los mismos políticos. Además en la recaudación -desde el empresario al menos- no le contabilizan el otro «corralito», el laboral, donde no vende y no puede reducir personal por 6 meses y, por si no fuera suficiente, le suben los aportes previsionales que ahora pasan de 36% a 50%. ¿Cómo no va a haber evasión?

Washington - El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O'Neill, volvió a ocuparse ayer de la Argentina. Insistió en su frase de compromiso de que el país avanza «hacia una dirección que parece correcta», pero reiteró que existen problemas que impiden al país conseguir financiamiento del FMI, como la relación con las provincias y la recaudación impositiva.

Durante un desayuno en la Cámara de Comercio, en Washington, consideró que la administración de Eduardo Duhalde debe «resolver las relaciones presupuestarias entre el gobierno federal y las provincias, y aumentar su recaudación de impuestos».

«Imagínense si en los Estados Unidos tuviéramos una situación donde los estados (provincias) pudieran crear obligaciones que después pasen al gobierno federal, el tipo de problema en que estaríamos. Esa es la situación en la Argentina»
, dijo.

O'Neill
recordó que su predecesor, Larry Summers, en la administración del presidente Clinton, fue quien respaldó un plan del FMI que a fines de 2000 dio a la Argentina una garantía financiera equivalente a 40.000 millones de dólares cuando el país enfrentó apuro para el pago de sus deudas, financiamiento que se conoció como blindaje.

«En abril del año pasado nosotros apoyamos otro programa del FMI por unos 23.000 millones de dólares y en agosto otros 8.000 millones de dólares», agregó O'Neill. «Pero hay un final, tiene que haberlo», advirtió.

El secretario del Tesoro detalló que «básicamente, después de que se quemó todo ese dinero, el FMI dijo 'no vamos a seguir el juego, no podemos jugarlo más'. Hay cosas que deben hacerse y sólo pueden hacerlas los argentinos», agregó.

•Dirección correcta

«En las últimas semanas pienso que se han movido en una dirección que parece la correcta para nosotros, que estamos interesados en los asuntos económicos internacionales», puntualizó.

«La fluctuación de su moneda es una buena idea para salirse de las rigideces que no podían sustentar con las reservas que tienen»
, añadió.

El titular del Tesoro advirtió, además, que el sistema impositivo argentino «sólo recauda impuestos equivalentes a entre 30 y 40 por ciento de las personas que deberían estar pagando tributos. Esa es la definición de una sociedad no organizada».

«Como éstos son temas domésticos, la Argentina debe resolverlos antes de finalizar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional para lograr un crédito stand-by»,
sentenció el funcionario. Reiteró que «no hay manera de tener un programa económico sustentable» sin estos cambios.

El funcionario dijo que la administración del presidente
George W. Bush mantiene su preocupación por la situación en la Argentina y está dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo que se encamine hacia «políticas económicas sanas».

O'Neill
dijo que con la convertibilidad «pareció que la Argentina se encaminaba al crecimiento y la estabilidad, porque ataron su peso con el dólar y por un tiempo marcharon en una dirección muy buena».

«Pero empezaron a hacer algo que todos sabemos que no es una buena idea: pedir dinero prestado y usarlo para el consumo en lugar de la inversión»,
según O'Neill. La mala situación de la Argentina «no se debe a ninguna fuerza de afuera», opinó.

El funcionario señaló que «así llegaron a una situación en la que tienen una deuda que anda por los 130.000, los 140.000 millones de dólares y un sistema de recaudación que sustenta de 50 a 60 por ciento de esa deuda pendiente».

También dijo que le
«gusta un montón» el nuevo ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov.

Por otra parte, indicó que América latina tiene un enorme potencial económico que se puede visualizar con el desarrollo logrado por México con la integración de América del Norte, y que puede convertir al ALCA en el motor económico del planeta.

El funcionario ratificaba así el compromiso de la Administración Bush en la promoción del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) y su confianza en que más allá de la crisis de la Argentina u otros obstáculos, la integración continental sigue siendo la apuesta de Washington.

«Cuando se piensa en la posibilidad, como lo hace el presidente, de un desarrollo hemisférico y se mira la gran combinación de talento humano que existe desde la Patagonia hasta el Círculo Artico, nosotros en este hemisferio tenemos un potencial para alcanzar realmente cosas maravillosas, grandiosas, que pueden luego ser el motor para el resto de todo el planeta»
, aseguró O'Neill.

El funcionario expresó su confianza en que
«Brasil y la Argentina, y América latina en general, tienen un gran potencial económico futuro».

El secretario del Tesoro dejó en claro a los hombres de negocios que conformaban la audiencia que Washington continuará promoviendo el ALCA e intentando alcanzar el acuerdo de tener un tratado firmado para 2005 que comience a partir del siguiente año con las reducciones arancelarias paulatinas para llegar al libre comercio.

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