19 de agosto 2002 - 00:00

O'Neill no se juega por Brasil

Washington (Bloomberg) -En noviembre de 1998, Stanley Fischer, que en aquel entonces era el subjefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), almorzó en el Links Club de Manhattan con ejecutivos de los mayores bancos de Estados Unidos y los exhortó a que le siguieran prestando dinero a Brasil.

El FMI acababa de anunciar una serie de préstamos por u$s 42.000 millones para apuntalar las reservas del país sudamericano después del impago de deuda de Rusia, y el Fondo necesitaba el respaldo de los banqueros.

«La gente estaba impresionada, y las perspectivas parecían ser bastante claras, así que se les pidió a los bancos que no empeoraran la situación», dijo Ernest Stern, ex director gerente de JP Morgan Chase & Co. que asistió al almuerzo. El FMI pensó que «al gobierno le convendría que la gente no echara a correr».

•Sacrificio

El FMI no les está pidiendo a los bancos que hagan el mismo sacrificio ahora. Luego de anunciar hace 10 días que se comprometía a prestarle u$s 30.000 millones a Brasil para que el país evite un default, el Fondo y el Tesoro de Estados Unidos no han presionado a los bancos para que sigan financiando a los prestatarios brasileños.

Esto ha llevado a algunos inversionistas a temer que el dinero del FMI no baste para inspirar confianza en que Brasil será capaz de cumplir sus obligaciones y contener una caída del valor de su moneda que lleva cuatro meses.

El FMI y el Tesoro de Estados Unidos dicen que les están dejando a los bancos como Citigroup Inc. y Fleet-Boston Financial Corp. las decisiones sobre a quién prestarle, en lugar de la presión que se les aplicó para que siguieran dándoles créditos a Corea el Sur en 1997 y a Brasil en 1998.


Esa renuencia proviene de la negativa del secretario del Tesoro, Paul O'Neill, a servir de intermediario ante los bancos privados, sobre todo después de que los prestamistas tuvieran que pasar a pérdidas miles de millones de dólares por el reciente impago de la Argentina, dijeron varios analistas.

•Promesa

También sugiere que el FMI calculó que el préstamo de la semana pasada, que fue mayor de lo que los inversionistas esperaban, bastaría para inducir a los bancos a continuar respaldando a Brasil. En vez de esto, los inversionistas están usando los u$s 30.000 millones de ayuda a manera de subvención para mitigar sus pérdidas, dijeron los analistas.

«El FMI les ha dado a los brasileños, los bancos extranjeros y los especuladores un visado de salida de $ 16.000 millones para sacar dinero del país»
, dijo Adam Lerrick, quien ayudó a redactar un informe del Congreso de Estados Unidos hace dos años en que se argumenta en contra de los rescates financieros multimillonarios del FMI.

El Fondo prometió u$s 6.000 millones este año y le permitió al Banco Central que usara u$s 10.000 millones más de sus reservas para comprar su moneda. Brasil tendrá acceso a u$s 24.000 millones el próximo año si cumple ciertos objetivos económicos. O'Neill, quien ha criticado los rescates del FMI en el pasado porque les permiten a los banqueros y los inversionistas evitar las consecuencias de los riesgos que han corrido, dijo que se niega a instar a los prestamistas a que le cedan más dinero a Brasil.
«No pienso que sea una buena idea que los gobiernos les pidan a las compañías que hagan algo contrario a sus propios intereses económicos», dijo O'Neill a los periodistas.

El vocero del FMI,
William Murray, dijo que el Fondo carece de autoridad para instar a los bancos a seguir prestando.

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