No había mucho más por decir del contexto internacional que sellar el día con un calificativo de casi neutralidad y donde las dudas volvieron a prevalecer, así como una presencia amenazante de la oferta. Esto restaba chances a los indicadores y a partir de un Dow Jones que vive esperando por buenas nuevas cada día (hoy se conocerían ciertos datos) que quedó con fecha en blanco. Transmisión de la pesadez al Bovespa, que terminó con diferencia simbólica de apenas 0,2%. Pero la sorpresa la dio nuestro Merval, que al trotecito -y sin alarde-pudo conjugar una buena cifra definitiva: subiendo 1,5%, alejado del resto, pasando por encima de la palidez que predominaba y sacando lustre propio a sus especies. Un mínimo en 2.003, con máximo que llegó a superar los 2.038 puntos y con tal nivel tocó la campanada del cierre. Mostrando un desempeño donde se afirmó con el correr de las horas y culminando con lo más alto, en consonancia con la clausura.
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De tal forma, se alejó de la frontera y pudo internarse en la nueva centena recuperatoria. Lejos de aquellos 2.300 largos que pudo alcanzar tiempo atrás, pero muy lejos también de los espantosos 1.733 puntos que llegó a tocar en medio del huracán bajista reciente. Bueno.
Y esta vez se pudieron aunar los indicadores: a una suba de buen tono en precios, una mejoría en el total efectivo de la fecha y que superó bien a lo anterior.
Casi en los $ 93 millones el total de la víspera, actitud clave para extraer un logro mayor en día que no lo indicaba. Con Pampa figurando entre las mejores ahora, 4,2% de alza, y TECO en gran repunte de más de 9% reemplazaron a G. Galicia, que ayer estuvo asimilando subas previas.
Tenaris en lo suyo, con otro buen ritmo de ascenso y 1,5% que sumó. Jornada para disfrutarla, porque Buenos Aires fue centro de la escena, mientras hoy... será otro día. Y la Bolsa, entusiasta.
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