• Al congelamiento dictado por el juez Thomas Griesa (viernes pasado) de bonos Global por u$s 17.000 millones de valor nominal, hoy se sumarán los fondos buitre de Dart y Elliot • Los bonos interdictos respaldaban los préstamos garantizados que emitió Cavallo en 2001, hoy en poder de bancos y AFJP • En el gobierno señalan que esos papeles no son de la Argentina, sino de los inversores. Los bonistas apuntan a apropiárselos y revenderlos en el mercado (se negocian a 30%), con lo cual habría disturbio en su cotización • Igual el juez Griesa definirá esto en la audiencia del 30 de abril • Si el magistrado fallara en contra, implicaría un aumento del stock de deuda por u$s 17.000 millones. Aunque no se la reconozca.
Finalmente, el juez norteamericano Thomas Griesa congeló el viernes los activos que tiene la caja de valores a su nombre en DTC, una casa de clearing norteamericana. La sospecha del magistrado, a instancias de la presentación de los estudios de Proskauer Rose, Guillermo Gleizer, Sirota & Sirota, y Pablo Giancaterino, es que haya activos pertenecientes indirectamente a la República Argentina. Concretamente, apuntan a bonos Global, que respaldaban el cumplimiento en el pago de los préstamos garantizados, deuda emitida por Domingo Cavallo a fines de 2001 y pesificada en 2002. En total, habría u$s 17.000 millones de valor nominal de esos papeles.
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La disposición de Griesa implica que se abstengan de «transferir, vender, comprometer o prestar» los activos depositados en DTC, y fijó fecha de audiencia el 30 de abril a las 10 de la mañana. Los préstamos garantizados están mayormente en poder de inversores institucionales en la Argentina (bancos y AFJP). En el Ministerio de Economía señalaron ayer que «la decisión no tiene sustento, los bonos no circulan y sólo es algo simbólico». Los bonos Global que están en respaldo de esos préstamos garantizados, ¿son de los inversores o de la Argentina? Sobre ello deberá definir Griesa.
De todas maneras, los bonistas sostienen que eventualmente hay un exceso en la garantía, ya que el gobierno fue efectuando pagos por préstamos garantizados en los últimos años. Y por ende, buscan apropiarse de ese excedente. También sostienen que habría un excedente porque inicialmente los préstamos garantizados estaban emitidos en dólares y fueron pesificados a 1,40 más el CER (por ende, la garantía inicial era mayor que la que es necesaria ahora). Por si fuera poco, los acreedores argumentan que al momento de pesificar los préstamos, la Argentina, a través de un decreto, modificó las cláusulas del contrato original de préstamos garantizados y obligó a los titulares su renunciar como beneficiarios. Conclusión: si bien podrían no hacerse de los u$s 17.0000 millones en Global, sí podrían de porcentaje no menor.
Hoy los Global en default cotizan a 30% de su valor nominal en los mercados internacionales. La intención de los bonistas es la de, en el mejor escenario, salir a revender esos papeles aunque más no sea a 15% de paridad. Habida cuenta de que ya transcurrieron casi siete años de la cesación de pagos de la Argentina sin resultados positivos para quienes optaron por el camino legal, el monto en cuestión no sería despreciable. Incluso los fondos buitre Dart y Elliot hoy se sumarían a la demanda ante el juez Griesa, con la esperanza de que el dinero que se va a obtener alcance para todos. Se descuenta que en las oficinas del magistrado hoy habrá una larga hilera con acreedores esperanzados.
Apenas conocida el viernes la decisión de Griesa, Howard Sirotta, abogado por los bonistas, declaró a la agencia «Bloomberg» que «la Argentina acaba de descubrir que los tribunales de Estados Unidos son los que mandan; no Cristina Kirchner». Pablo Giancaterino salió a aclarar que esas afirmaciones «no fueron autorizadas por la querella. Respetamos la soberanía de la República; éste es un tema exclusivamente legal», agregó. Todo trascendió una vez que se habían cerrado los mercados, por lo que no se pudo constatar el impacto en las cotizaciones de la deuda argentina. Dado que se trata de Global con operaciones muy limitadas, éste no debería ser significativo. La cuestión coincide con la intención del gobierno de lanzar en algún momento un canje de deuda, retirando préstamos garantizados y lanzando un nuevo título a más largo plazo.
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