4 de junio 2004 - 00:00

Otra vez temen cortes de luz

Un informe sobre la situación en las represas del Comahue renovó esta semana la preocupación en el gobierno por el suministro de electricidad. Según el informe, se consumieron prácticamente todas las reservas de agua en las represas hidroeléctricas de la Patagonia y ya pasó la época de las lluvias. Esto significa que es difícil que llueva y que habrá que esperar al deshielo para que los embalses vuelvan a llenarse.

Por otra parte, la situación mejoró en Salto Grande, pero todavía está en menos de un cuarto de su producción, y en Yacyretá se produce la mitad, también por falta de agua. La escasez de generación hidroeléctrica aumenta el costo de la electricidad, ya que la más barata es la de origen hídrico.

Lo que más preocupa en los despachos oficiales es la vulnerabilidad con que se manejará el sistema eléctrico sin contar con reservas de agua en el Comahue (en Salto Grande y en Yacyretá no se puede almacenar agua, porque son represas llamadas de paso).

• Importaciones

Por eso, trascendió que se intensificarán las importaciones de fueloil venezolano y que se buscarán nuevos depósitos para stockearlo, de modo que las centrales que funcionan con ese combustible puedan generar sin verse obligadas a parar. Esas usinas producen ahora 2.000 megavatios, lo que equivale a aproximadamente 12% de la capacidad instalada total, considerando las hidroeléctricas. Se estima que podrían llegar a producir 2.300 megavatios, pero se teme que por tratarse de máquinas antiguas, pueda haber alguna falla que provoque un apagón en alguna zona del país.

El gobierno contará desde el lunes con 500 megavatios que se importarán de Brasil y se espera que también durante la semana próxima vuelva a funcionar la central nuclear de Embalse, que salió de servicio para mantenimiento y que genera 790 megavatios de los más seguros que tiene el sistema.

Como contrapartida se contabiliza, además de la falta de agua en el Comahue, la posibilidad de que el gas no alcance para seguir alimentando normalmente a los ciclos combinados más nuevos, como los instalados en Puerto, Costanera, Genelba (Ezeiza) y Güemes en Salta.

Aunque el pronóstico indica que el invierno será moderado, lo que achicaría el requerimiento domiciliario, hay temor entre los técnicos de que la demanda se desborde y no alcance con interrumpir el suministro a las industrias que tienen contrato interrumpible.

Terminados los meses de invierno, el problema volvería a ser la falta de gas, como ocurrió entre febrero y mayo. En los «papers» oficiales surge, entonces, un interrogante sobre la cantidad de gas que estará disponible para la generación eléctrica hasta fin de año.
Un escenario no descartado todavía es que sea necesario aplicar cortes programados de electricidad.

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