Tal vez lo más dramático que se ha estado viendo en las últimas ruedas es que, a pesar de que el mercado intenta cada tanto recuperarse, no tiene la fuerza suficiente como para aguantar más de algunos minutos del lado ganador. Es así como casi termina siendo una cuestión de suerte que el Dow cierre en positivo, mientras que la norma es que lo haga con un sentido opuesto. Se puede decir, entonces, que ayer los que se "jugaron" por la suba se "apuraron" demasiado y no fueron capaces de aguantar la ola bajista de los últimos 15 minutos de operaciones, que llevaron a que el Dow terminara perdiendo 0,43% en 8.172,45 puntos. Simplificando un poco las cosas, lo mejor de la rueda fue que no se rompió la línea de los 8.000 puntos, y que se pudo remontar en parte una baja que alcanzó 1,89%. De positivo, mucho más no hubo. A pesar de que la mayor parte de los analistas esperaba que este mes de setiembre fuera miserable, de todas formas, hay lugar para las sorpresas. En primer lugar, el "papelón" de la gente del JP Morgan que no se "animó" a ponerles números a los que ellos estiman será un muy mal tercer trimestre (se entiende así porque el mucho menos ilustre Banco de Santander tiene un valor de mercado 15% superior). Luego, los pésimos resultados de Oracle, que si bien se conocieron tras el cierre del martes, ayer se hicieron sentir en pleno sobre el mercado. Complicando un poco más el panorama, el dólar tuvo una mala sesión ante las principales monedas, y los bonos del Tesoro se movieron en baja dando idea de que si algo estuvieron privilegiando los inversores fue el "cash", por encima de cualquier otra cosa. Veremos qué pasa en las próximas horas, pero si esto se repite, es claro que el "flight to safety" de los inversores está llegando a su extremo.
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