Con poco se deprime. Con muy poco se reanima. El indicador va y viene, tanto se aleja de la órbita que lo hará aterrizar en terreno de los 1.000 puntos como es capaz de derrapar fácilmente debajo de los 940. Y es lo que permite la extrema volatilidad de la demanda, que desaparece y se presenta en escena, sin avisos previos. De un lunes paupérrimo, con apenas $ 12 millones de efectivo, a un miércoles donde se realizaron $ 38 millones es un cambio espasmódico, que no resiste ningún apelativo al traducirlo a porcentuales. Con esto, el Merval adquirió mayor vuelo y se concluyó en casi 984 puntos, entrando ya en la órbita de la meta que se quisiera alcanzar y reconquistar. El mínimo estuvo en 967 puntos; y el máximo, muy cerca del cierre, con 948 puntos y algo más.
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El andar de las componentes Merval tuvo una gran figura en Tenaris, seguramente como eco de los anuncios acerca de nuevos negocios del grupo, marcando más de 6 por ciento.
Pero, a efectos del ponderado, fue Grupo Galicia el centro de la escena con su fundamental 3 por ciento de alza. Acompañó bien Telecom, con otro 3 por ciento, también en función de novedades sobre su deuda renegociada.
Y el volumen, trepando a unos $ 38 millones en acciones, con menos de 10 por ciento de ello en los certificados. Contra un apagado Dow y un negativo Bovespa, 1,5 por ciento de Buenos Aires brilló más.
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