16 de febrero 2007 - 00:00

Otro cruce con FMI: ahora por Club de París

Cuando casi nadie lo esperaba, el FMI regresó a escena y dijo que quiere intervenir en la negociación que la Argentina mantiene con el Club de París. Un vocero del organismo, Masood Ahmed, explicó ayer que «generalmente la norma ha sido que las reestructuraciones de deuda con el Club de París se produzcan junto con un programa del Fondo».

Claro que la Argentina canceló la totalidad de la deuda con el organismo el año pasado, entre otros motivos para no tener que someterse a un acuerdo que involucre revisiones trimestrales. En los programas que estuvieron vigentes con el Fondo a partir de 2002 (hubo dos) se mencionaba explícitamente la necesidad de que la Argentina saliera del default y ello incluía la renegociación de la deuda con el Club de París. Felisa Miceli ayer salió a responder: «Jamás la Argentina deberá cerrar un programa con el FMI».

Por otra parte, hay distintos ejemplos de renegociaciones con esa institución que no requirieron un programa previo con el Fondo, como el caso de la Argentina, en la década del 80, o el de Polonia.

  • Gestiones bilaterales

  • El plan del equipo económico no incluye en ningún punto la participación del Fondo en la reestructuración, que involucra una suma cercana a los u$s 4.100 millones. Según publicó el miércoles último Ambito Financiero, el plan oficial consiste en negociaciones bilaterales con cada uno de los países que integran el Club de París, aunque para ello debe pedirle permiso a esta institución.

    Se buscaría así seguir el camino de la negociación llevada adelante con España, que se cerró exitosamente a fines del mes pasado. Con ese país se acordó pagar durante un plazo de seis años la totalidad de los u$s 960 millones recibidos durante el «blindaje» en el año 2000 y que nunca habían sido devueltos.

    La intención argentina es negociar algo similar con los restantes países que le prestaron a la Argentina y, al mismo tiempo, solicitar la apertura de nuevas líneas de crédito blandas destinadas a la inversión y a la exportación.

    El buen resultado obtenido con España impuso la idea en las oficinas del Palacio de Hacienda de replicarlo con los otros países acreedores. Entre los principales figuran Alemania, Italia, Japón y los Estados Unidos. Sin embargo, aún es una incógnita si éstos accederán a este tipo de propuesta (negociaciones bilaterales) y, al mismo tiempo, si aceptarán habilitar nuevas líneas de préstamo. Hay que tener en cuenta que tanto en Italia como en Alemania aún hay una gran cantidad de pequeños bonistas que quedaron fuera del canje y que presionan para una reapertura.

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