Mientras casi todo el mundo reacomodaba sus visiones acerca del triunfo de Bush (cuando se decía que en el país tres de cuatro preferían a Kerry), en Wall Street actuaban también en consecuencia. Al caer la tarde, se votaban superpoderes en el Parlamento, se ratificaba también la «pesificación» en tal ámbito, y en la Bolsa porteña se lograba rebotar desde un mínimo en el índice que tocó los 1.271 puntos hasta conseguir, en una larga atropellada, superar nuevamente los 1.300 puntos, y conservarlos hasta el cierre.
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Un Merval en casi 1.303 puntos dejó acoplar nuestro mercado a una fecha que pareció lucir redonda, y todos contentos con Bush.
No resultó con respaldo contundente de demanda al nuevo avance sobre las cotizaciones. Antes, se debió a una oferta que liquidó sus órdenes y permitió después el rebote, partiendo desde aquellos mínimos de casi 1.270 puntos. El total para acciones renovó la imagen de media máquina en los negocios, con algo menos de $ 64 millones de efectivo.
Las principales del índice ponderado no se mostraron eficaces, marcándose en baja Galicia y muy levemente positiva Petrobras. Sin embargo, la diferencia del Merval fue de 1 por ciento arriba, merced a una trilogía firme en: Bansud, Acíndar y Banco Francés. Esperar por más negocios es la clave para medir al mercado.
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