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«El mercado teme que el futuro gobierno no honre los contratos, y busca huir de él. Es tan simple como eso», explicó el economista Odair Abate, del Lloyds Bank, al comentar las dificultades del Banco Central en reprogramar vencimientos.
«La única protección que el mercado quiere es el dólar en billete», afirma Marcelo Saddi Castro, director de la consultora BNP Asset Management. Operadores consideran que el Banco Central no está interviniendo con la cantidad suficiente.
«Hasta las elecciones y la definición del equipo económico del próximo gobierno, no existe alternativa mágica para solucionar este problema», advirtió Abate.
Economistas consideran que la opción de acortar los plazos es muy peligrosa, porque no es descabellado estimar que la volatilidad en los mercados de cambio se mantenga hasta el 2 de setiembre, cuando el Banco Central deba canjear los títulos.
Según estimaciones del banco Lloyds, el plazo promedio de vencimientos de la deuda pública brasileña era en junio, antes de las últimas intervenciones del Banco Central, de 21,6 meses, frente a los 24,7 meses de mayo.
• Riesgo limitado
En tanto la agencia de calificación Fitch opinó ayer que el riesgo de cesación de pagos de Brasil es «limitado», pero continúa preocupándose por el alcance de la deuda pública y los riesgos políticos.
«El riesgo de incumplimiento de pagos, en cuanto a la deuda interna y la externa, para el resto del año es limitado», afirmó David Riley, uno de los dirigentes de Fitch, durante una conferencia telefónica desde Nueva York.
Un grupo de expertos de la agencia de calificación financiera realizó esta valoración a su regreso de una gira por Brasil.
«El programa del FMI ayudará sin ninguna duda a Brasil», indicó Riley.
El pasado 1 de agosto, Fitch había colocado a Brasil «bajo vigilancia negativa» debido a las «condiciones desfavorables del mercado».
En junio pasado, la agencia de calificación bajó su nota de la deuda soberana en divisas de Brasil manteniendo la de la deuda en moneda local. La nota para las obligaciones en divisas fue reducida de BB- a B+. La de las obligaciones en moneda local, el real, se quedó en B+. Las perspectivas siguen siendo negativas, según Fitch.
Sin embargo, Riley indicó que «los pilares económicos de Brasil no son tan frágiles».
«Fitch está aún preocupada por el peso de la deuda pública» y por «la vulnerabilidad de la balanza de pagos», añadió.




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