22 de agosto 2002 - 00:00

Pagani: "No queremos seguro de cambio ni dolarización"

Pagani: No queremos seguro de cambio ni dolarización
"Hace un año estábamos en camino a ser España, y hoy somos Bangla Desh. Pero creo que tenemos el potencial para, dentro de un año, volver a ponernos en la ruta correcta." Con una preocupación que no elude asumir culpas sectoriales, Luis Pagani, flamante presidente de AEA (Asociación Empresaria Argentina) explica cuál es el país al que aspira el sector y dónde está parado hoy. El hombre que dirige Arcor, acompañado de su colega Luis Mario Castro (Unilever), habló de la necesidad de un plan de obras para reactivar y dar empleo, y de temas como seguro de cambio, dolarización, inseguridad y Mercosur vs.ALCA que preocupan a los argentinos (empresarios o no). Veamos:

Periodista: Por declaraciones de Oscar Vicente, su predecesor en el cargo, mucha gente percibe a AEA como un grupo que apunta a conseguir un seguro de cambio para sus deudas. ¿Es así?


Luis Pagani:
No. No pedimos seguro de cambio ni para la deuda pública ni para la privada, pero sí que el Estado arregle su situación con los organismos internacionales (el FMI) y luego colabore en la necesaria renegociación del sector privado.

P.: ¿Van a pedir una quita, o sólo mayor plazo para el repago?


L.P.:
Sólo más plazo. Por caso: a las empresas de México, con deuda en dólares, se les dio más plazo para recomponer sus flujos de caja y luego empezar a amortizar la deuda.

P.: Pero el gobierno no consigue siquiera renegociar su propia deuda; mucho menos podría contribuir a que lo hagan los privados. ¿No piensan en renegociar de manera individual?


L.P.:
Es que ese esquema no les interesa ni a los propios acreedores... Pero efectivamente es preocupante que el gobierno no cierre la negociación con el FMI, sobre todo a las puertas de las elecciones. Sería muy malo llegar así al 25 de mayo.

P.: O sea que ustedes están convencidos de que el cambio de gobierno será el próximo 25 de mayo, no antes...


L.P.:
Sí; no creo que haya tiempo para adelantamientos.

P.: ¿Hay ballottage?

L.P.: Creo que sí, pero no me pregunte entre quiénes (risas). Lo importante es cómo ponemos en marcha de nuevo al país. AEA tiene cuatro comisiones, la de Responsabilidad Social, la de Crédito y Moneda, la de Reforma del Estado y de Inserción de la Argentina en el Mundo. Cuando estén listas, se las haremos llegar al Presidente y a los candidatos.

P.: ¿Entre esas propuestas hay una idea de cómo debe ser el nuevo sistema financiero?


L.P.:
Sí; lo primero es resolver el tema del «corralito», porque si se concreta una estafa, es el fin del ahorro y con el fin del ahorro, no hay sistema financiero. Hay que darle al ahorrista lo que tenía depositado a fin de año, a igual valor. No sé en qué moneda y sé que no va a ser sencillo, pero es lo que hay que hacer si queremos respetar la propiedad.

P.: Pero si yo fuera Manuel Sacerdote o alguno de los banqueros miembros de la AEA, me preocuparía por sus palabras, porque se han cansado de explicar que la pesificación asimétrica los perjudicó más que a nadie...


L.P.:
No va a ser fácil lograr consenso sobre este punto, pero es necesario encontrarle una solución, porque si no, matamos a las generaciones futuras. Está tratándose en la comisión de Crédito y Moneda. Pero creo que los bancos todavía le deben un mea culpa a la sociedad por la responsabilidad que tuvieron en prestarle al Estado a tasas absurdas y después cobrarles a las empresas privadas tasas aún más absurdas.

P.: ¿Qué opinan del aplazamiento de la aplicación del CER?


L.P.:
Todavía no tenemos posición; es demasiado reciente y estamos estudiando el impacto para luego expedirnos.

P.: Otro tema que puede separar a los miembros de AEA son las tarifas, porque se sientan a la misma mesa prestadores de servicios y los principales consumidores. ¿Tienen posición?


L.P.:
El consenso es que las empresas de servicios deben ser rentables para seguir ofreciéndolos. De lo contrario, estamos sobre una bomba de tiempo que en dos años podría dejarnos sin ellos por falta de inversión. Y además se corre el riesgo de que le hagan juicios al Estado que generen aún más deuda.

P.: ¿Hay algún plan para crear empleo?

L.P.: De nuevo, falta el mea culpa de los empresarios, que somos en parte responsables de que haya tres millones de desocupados. Estamos trabajando sobre dos premisas: cómo hacer para que las pymes capten a esa gente, y un plan de obras públicas (acá soy un poco «keynesiano»). Nadie quiere un país con los actuales niveles de ingreso: mi aspiración es volver a los u$s 8.500 anuales per cápita. No sé cuándo se concretará, pero apuntamos a eso. Tenemos condiciones para recuperarnos, si se respeta la ley y hay seguridad jurídica.

P.: ¿Cómo financian ese plan, ante la falta de crédito y la crisis de las constructoras y empresas de AEA como Loma Negra?


L.P.:
Las obras deben ser del tipo que genera ingresos. Se hizo mucho en infraestructura vial, pero queda mucho por hacer para favorecer la salida de la producción argentina hacia el mundo.

P.: ¿ALCA o Mercosur?

L.P.: Hay que respetar el Mercosur. Si se analiza su evolución a lo largo de diez años, para los que exportamos con valor agregado, nuestro mercado principal fue Brasil. No digo que no nos defendamos de algunos abusos de nuestros socios, pero es importante -en el contexto internacional actual- tener una región fuerte. Creo también que el ALCA es inevitable, pero si no sabemos negociar bien (y esto nos ha sucedido en el pasado), se nos complica el futuro: hoy nadie regala un mercado.

P.: Otro tema que angustia a la sociedad es el de la inseguridad. ¿Tiene relación con la pobreza, el desempleo? ¿Estudian algún paraguas de protección para esa gente?


L.P.:
Desde ya, la inseguridad es consecuencia de esa población que está fuera de la actividad productiva. Pensamos en alguna acción de corto plazo para cubrir sus necesidades mínimas, pero la dignidad de la persona está en tener trabajo.

P.: ¿Qué posibilidades hay, entonces, de que generen empleo?


L.P.:
Hoy, pocas. Todos tenemos capacidad ociosa. La actividad privada no creará más empleo al menos en los próximos 18 meses. Por eso, lo más rápido es el plan de obras, y además tiene efecto multiplicador en la industria.

P.: Cuando se presentó AEA dijeron que no tenían posición sobre el adelantamiento de las elecciones. ¿Cambiaron de idea?


L.P.:
No, pero nos parece básico que quien asuma el 25 de mayo termine el mandato, porque ya hay quienes piensan que podría ser otro gobierno de transición: el país no lo soportaría.

P.: ¿Dolarización o no?

L.P.: Igual que la convertibilidad, son políticas que sirven para detener la inflación. Para que sirva, hay que tener una disciplina fiscal que los políticos no tuvieron. El país debe tener una moneda estable y segura, pero también, que sea competitiva con el vecino para no perder exportaciones. Y debe ser el peso, pero condicionado a las fluctuaciones de las monedas «grandes» (el dólar, el euro) tanto como al real. Ojo: ésa es una idea mía; AEA está discutiendo el tema.

Entrevista de Sergio Dattilo

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