Panorama de los principales sistemas bancarios de América Latina (Ultima Parte)
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El sistema financiero de Perú está tomando forma gradualmente después del regreso del país a un entorno económico más estable. Luego de años de recesión y problemas políticos, la economía está comenzando a crecer y los bancos parecen estar listos para beneficiarse de este escenario con una rentabilidad más alta, un crecimiento general en el volumen, y menor cartera vencida en el sistema financiero en su conjunto. Actualmente, los bancos tienen mucha liquidez debido a que se redujo significativamente el otorgamiento de nuevos créditos en años anteriores para protegerse del entorno recesivo, y eso trajo consigo el bajo costo de fondeo que actualmente mantiene el sistema. Los créditos al consumo están empezando a crecer aprovechando el costo de fondeo y las mejores perspectivas económicas, y apuntando hacia mejores utilidades para fines de 2002. Aun así, este panorama razonablemente adecuado para los bancos peruanos podría verse afectado de forma negativa si el deterioro en la economía brasileña se materializa o si las recientes muestras de tensión política en el país ponen en riesgo la consolidación de la recuperación económica.
Uruguay
El sistema financiero de Uruguay no ha sido capaz de recuperar la confianza de los ahorradores, como lo demostró la creciente fuga de depósitos provocada por los cuatro días de feriado bancario de la semana pasada. El nerviosismo de los depositantes comenzó a finales de 2001 en algunas instituciones que estaban sumamente expuestas a Argentina. Los reguladores enfrentaron estos problemas, inicialmente evitando de manera exitosa que se esparcieran a otras instituciones en el sistema. Sin embargo, con el empeoramiento de la crisis de Argentina, dichas medidas no eliminaron la incertidumbre ni restauraron la confianza en el sistema, en especial entre los depositantes no residentes.
Además, como resultado de la crisis de confianza, se espera que disminuyan los ingresos relacionados con los negocios de bancos privados no residentes tradicionalmente importantes de Uruguay.
Venezuela
La economía de Venezuela y su sistema bancario han vivido tiempos sumamente difíciles como resultado del entorno operativo incierto y volátil. Diversos factores desequilibrantes, incluyendo la adopción de un régimen de tipo de cambio flotante, el gradual deterioro de las variables económicas -tasas de interés en aumento, alta inflación y una constante depreciación de la moneda- así como el entorno político inestable y la economía recesiva, han deteriorado el perfil financiero del sistema bancario.
Aunque la adopción de un tipo de cambio flotante en el primer trimestre de 2002 representaba una medida altamente necesaria y generó un tipo de cambio competitivo, esta medida tuvo un efecto negativo en los bancos, incluyendo la repreciación de los pasivos y activos denominados en dólares, presionando la capitalización de los bancos.
En este contexto, el sistema bancario sufre de una crisis de liquidez, bajo una continua fuga de capitales y 30% menos depósitos que en 2000. Mientras se mantenga la incertidumbre en el área económica, continuarán las presiones de liquidez en el sistema. Se necesitará un periodo de tiempo significativo para recuperar la confianza de los venezolanos en el sistema, y para aumentar la baja proporción de depósitos en la economía, que actualmente se mantiene a un bajo 16% del PIB.
Las tasas de interés han alcanzado niveles peligrosos en un mercado de muy poca liquidez. Aun cuando el marcado incremento en las tasas de interés beneficia los márgenes de intermediación y permite que los bancos obtengan grandes diferenciales y puedan reportar cifras positivas de rentabilidad, los resultados son débiles cuando se ajustan por inflación.
La demanda de crédito sigue siendo escasa y las altas tasas de interés limitan la capacidad de los clientes para pagar sus deudas, lo que afecta la calidad de activos en todo el sistema. El índice de morosidad del sistema es alto, de 11.7% a abril de 2002, y podría esperarse que alcance 12.5% para fines de 2002. Además, los bancos tienen una importante exposición a los bonos gubernamentales, lo que afectaría la calidad de activos en caso de que la economía del país se deteriore aún más.
Conclusión
Los bancos en toda la región enfrentan un difícil periodo. Las tasas de interés altas y volátiles, y los precios de los activos financieros cobrarán su cuota en las instituciones menos preparadas. La combinación de costos de fondeo de clientes significativamente más altos y la actual desaceleración económica amplían los problemas con los créditos. Los costos de fondeo más altos en un entorno de deterioro en la calidad de activos afectarán negativamente la rentabilidad. En este contexto, los bancos en los países con una calidad crediticia debilitada enfrentarán más presiones, ya que la mayoría de las instituciones tienen importantes exposiciones a valores gubernamentales, y en algunos casos, tienen pérdidas sin registrar que todavía deben ser reconocidas. En este entorno de mayor riesgo, los bancos chilenos y mexicanos, aunque con diferentes méritos, siguen siendo las pocas excepciones sólidas.



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