Para el titular de la AFIP, Claudio Moroni, la Argentina está viviendo una suerte de boom de consumo. Por lo menos eso es lo que se desprende de sus declaraciones ayer en las que salió a defender la buena performance que tuvo la recaudación impositiva de julio, dato informado el martes por el Ministerio de Economía, a cargo de Carlos Fernández. «El crecimiento del IVA bruto fue de más de 30%», aclaró Moroni en declaraciones radiales, y resaltó:«Tomando cualquier cifra de inflación, hasta la más disparatada, el crecimiento del IVA estuvo por encima». El funcionario explicó que el IVA que arrojó un aumento de 21,7% es aquel que está neteado, es decir, «restado lo que se devuelve a exportaciones y otras áreas con beneficios de reintegro y parte que se aplica al pago de otros impuestos. A partir del mes próximo, se agregará el comportamiento del IVA bruto y lo que se devolvió y se compensó con otros impuestos», anticipó Moroni. No contempla en su análisis que los ingresos de IVA, brutos, están creciendo a tasas cada vez más bajas. Y que siempre en la plaza se considera, para estimar la performance del consumo, cuanto sucede con el IVA DGI más que con el IVA total (incluye lo que recauda la Aduana por operaciones de comercio exterior). Así debería sorprender que en junio, mes en el que se alcanzó el momento de más incertidumbre por el conflicto con el campo, la economía haya crecido a tasas muy elevadas y que, por ende, el IVA generado por las transacciones en ese mes, y que se liquidaron en julio, haya mostrado tan alto crecimiento.
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Moroni destacó que «el impuesto al cheque, que es pura transacción, creció 40,2%» en julio, y subrayó que «acá no hay devolución ni diferimiento de su pago, es efectivamente lo que sucedió en el mes». Habría que interrogarse el porqué de ese súbito incremento y si no se correspondería con los mayores retiros de ahorristas de sus cuentas en bancos más que con una mayor actividad.
Por otra parte, Moroni defendió el cambio de timón en la DGI, cuya cúpula investigaba a empresas en Santa Cruz aparentemente relacionadas con el matrimonio Kirchner. El funcionario indicó que en este organismo «es imposible que una persona pueda cambiar el destino de las fiscalizaciones», y aseguró que el desplazado titular, Horacio Castagnola, «no se fue de la AFIP, está a cargo del Instituto de Investigaciones. La AFIP tiene un esquema de procedimiento y de informática en donde es impensable que una sola persona pueda torcer el destino de la fiscalización. No hay posibilidad de que un humano pueda cambiar el destino de las fiscalizaciones». Agregó que Castagnola «quería tomarse un año sabático y le pedí que se quedara dirigiendo el Instituto de Investigaciones». El titular de la AFIP destacó que «quien está al frente de la DGI (Angel Toninelli) tiene 35 años en la institución. Encabezó el grupo que formó la agencia única, cuando se unieron la DGI y la Aduana».
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