7 de agosto 2003 - 00:00

Para ahorristas: surgen más opciones con bonos en default

Para los bonos en default que están en poder de 500.000 ahorristas locales están surgiendo distintas alternativas para reducir las pérdidas ya producidas. Se está utilizando la aplicación de los títulos para obtener crédito a baja tasa (2% anual) a través de cauciones bursátiles, pero también para el pago de impuestos, arbitrajes por nueva deuda y suscripción de fondos comunes de inversión. Incluyen a tenedores de LETES, BONTES, Global y también BOCON.

Acceder a crédito a tasas más bajas, pagar impuestos o suscribir un fondo común para mejorar rendimientos son alternativas para utilizar los bonos en default. Muchos ahorristas argentinos aún desconocen las posibilidades de aplicación que tienen, mientras esperan la reestructuración de la deuda.

Ante las demoras del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en dar pistas claras respecto de cómo será la renegociación, comenzaron a surgir distintos negocios en la plaza local que están creciendo en volumen. En las negociaciones ingresan LETES, BONTES, Global y también BOCON, tanto previsionales como proveedores. Pueden utilizarse los títulos que fueron pesificados a 1,40 más CER y los que fueron emitidos originalmente en moneda local. En definitiva, todos comparten la misma característica, ya que ingresarán en la reestructuración de deuda de u$s 76.000 millones en títulos que está encarando el gobierno.

A continuación, las principales alternativas para los distintos bonos en default:

Conseguir crédito a una tasa de 2% anual: con excepción de las LETES, pueden ser entregados como garantía con el objetivo de obtener financiamiento a través de la Bolsa, utilizando el sistema de cauciones, cuya tasa actual se ubica entre 1,5% y 2% anual en pesos. Lucas Láinez, operador de Puente Hermanos, explicó que «es la tasa más baja y le permite al inversor no enfrentar el diferencial entre tasa activa y pasiva que tienen los bancos». Muchos tenedores de títulos no conocen esta posibilidad y terminan tomando préstamos bancarios a tasas que superan 30% anual. Aunque cada bono tiene su propio «aforo» (porcentaje máximo de préstamo con comisiones), es posible conseguir por 65% del valor de mercado del título. Por ejemplo, si un inversor posee bonos que valuados en $ 10.000, podrá acceder a fondos frescos por $ 6.500. Las cauciones se efectúan a un día, siete o quince días como norma general. El peligro es que, al momento del vencimiento, puede producirse alguna variación de la tasa para avanzar con la renovación, aunque, por ahora, permanece estabilizada a niveles muy bajos. Representa la alternativa más barata de acceder a financiamiento y tiene la ventaja de utilizar como garantía bonos que no están siendo honrados por el Estado.

Arbitrar por otros títulos en default de menor valor nominal: consiste en cambiar el bono defaulteado por otro título en iguales condiciones, pero que cotiza con un descuento mayor. Se supone que ambos entrarán en la reestructuración con similares tratamientos. Por lo tanto, al comprar un bono más barato, se podrán adquirir «mayores cantidades» del mismo. La operación se hace fundamentalmente con venta de BONTES (fueron pesificados a 1,40 más CER) y la compra de BOCON (tanto proveedores como previsionales), que están siendo más castigados por el mercado con un precio inferior.

Canjear bonos en default por títulos de la denominada «nueva deuda»: es una de las alternativas más recomendadas. El objetivo es que el inversor se desprenda de un título de baja calidad por otro que será honrado en un plazo determinado, tanto en lo que respecta al pago de intereses como del capital. No se está recomendando la compra de BODEN, porque son demasiado caros, tanto en las series nominadas en dólares (el BODEN 2012 cotiza a 57%; y el 2005, a 88%), como la de pesos, que están por encima de 75%. Por lo tanto, la mejor alternativa es volcarse por los BOCON (Bonos de Consolidación) emitidos después del default, como el caso del PRO12 o del PRO8. Son bonos entregados a proveedores que cotizan en pesos y ajustan su capital de acuerdo con la evolución del CER. De esta forma, se adquiere un título cuyo capital ajusta según la evolución de la inflación y, al mismo tiempo, cotiza con un fuerte descuento. El PRO6, por ejemplo, cotiza a una paridad de 32%, ajusta su capital de acuerdo con la evolución de la inflación y vence en 2007.

Utilizarlos para el pago de impuestos que que recauda la AFIP dirigida por Alberto Abad: Tanto las LETES (salvo la serie 90) y los cupones de otros bonos en default pueden aplicarse al pago de impuestos nacionales (como IVA, Ganancias y adelantos), previa transformación en Certificados de Créditos Fiscales a través de la Caja de Valores. Todos los meses se hacen licitaciones que permiten pagar parte del impuesto en efectivo y una porción con títulos, permitiendo un ahorro para quienes ingresan en el sistema. Otra posibilidad, aunque ya más complicada, es vender títulos en default para comprar bonos provinciales que pueden aplicarse al pago de impuestos en sus respectivas jurisdicciones. De todas formas, como estos títulos cotizan con descuentos inferiores a 10% (el caso del Boconba en la provincia de Buenos Aires), las ventajas son menores.

Suscribir cuotapartes de un fondo común de inversión: un banco de origen francés armó el primer instrumento de este tipo. El fondo se integra justamente con los bonos en poder de cada inversor, que suscribe cuotapartes a cambio de la entrega de sus títulos. De esta forma, el inversor pasa a ser tenedor ya no de un solo título, sino de un grupo de 15 o más papeles. La idea es diversificar el riesgo y enfrentar mejor, junto con otros ahorristas, el proceso de reestructuración. Mientras tanto, el fondo busca hacer diferencias con la compra y venta de bonos defaulteados en el mercado.

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