28 de marzo 2001 - 00:00

Para completar su plan, Cavallo necesitará u$s 17.000 millones

Para completar su plan, Cavallo necesitará u$s 17.000 millones
El plan Cavallo apunta a eliminar prácticamente todos los impuestos distorsivos que existen hoy en la Argentina: Ingresos Brutos, aportes patronales, Sellos, impuesto a la renta mínima presunta, al gasoil y a los intereses pagados (este último comenzó a ser paulatinamente eliminado a fin de 2000). Se trata, en casi todos los casos, de impuestos que afectan los costos de producción y que actualmente le dejan al Estado una recaudación anual de $ 17.000 millones.

Según anticipó ayer el ministro, estos tributos se irán eliminando paulatinamente, primero para sectores y regiones que más necesiten mejorar su competitividad, y después para el resto de la economía, y permitirán una reducción de entre 20% y 30% en los costos productivos.

Cuando este esquema de reducción finalice, quedarán tres grandes impuestos en la Argentina: IVA y Ganancias, estos dos con una nueva definición de las bases imponibles, y el impuesto a las transacciones financieras (impuesto al cheque), que por ahora no podrá tomarse a cuenta de IVA y Ganancias.

La propuesta conlleva una simplificación y un nuevo diseño de la administración tributaria y, según estima Cavallo, la merma de ingresos al Estado será compensada con el supuesto de que todos paguen los impuestos y con ingresos adicionales del impuesto a las transacciones en cuentas corrientes. Para Cavallo esta combinación de tres tributos clave a tasas más bajas será la fórmula para combatir la evasión.

Se mantendrán algunos tributos adicionales, tanto a escala nacional como provincial y municipal, y se impulsa una baja de la tasa del IVA, que Cavallo pretende que, como máximo, durante su gestión quede en 15%. Asimismo, el monto mínimo no sujeto a retención de Ganancias subirá a $ 24.000 anuales y a partir de allí se aplicarán escalas progresivas.

Propuesta

Las medidas que trae el nuevo ministro no son ninguna novedad. Cuando se postuló para presidente, en 1999, Cavallo hizo toda su campaña electoral con esta propuesta, que formaba parte de un folleto que repartía denominado «Un hombre, un empleo».

Aunque, antes de asumir como ministro de Economía, Cavallo había asegurado en varias oportunidades que por los problemas fiscales que tenía la Argentina «éste no era momento para reducir impuestos», su esquema de reducción impositiva vuelve a tomar vigencia.

El esquema de eliminación de impuestos que propone la nueva gestión económica comienza con
Ingresos Brutos y Sellos, tributos que persisten todavía a pesar de que los gobiernos provinciales comprometieron su eliminación a partir del Pacto Federal Fiscal de 1993. De acuerdo con las estimaciones del ministro de Economía, el Impuesto a los Ingresos Brutos deja una recaudación anual de aproximadamente $ 6.100 millones mientras que por sellos se recaudan $ 900 millones anuales.

El tercer tributo que quiere eliminar es el impuesto sobre el gasoil, que fue introducido desde fines de 1996 y significa una recaudación anual de $ 1.500 millones. Asimismo,
Cavallo confirmó ayer su intención de eliminar totalmente las contribuciones patronales que significan para el Estado unos $ 7.300 millones anuales de recaudación. El quinto impuesto a eliminar es a la ganancia mínima presunta, que actualmente le significa al Estado unos $ 734 millones anuales. El plan se completa con la eliminación total del impuesto a los intereses, cuya rebaja ya fue iniciada por la gestión de José Luis Machinea y que Cavallo podría ahora acelerar.

En un principio, el ministro aseguraba que todos estos impuestos serían compensados con la erradicación de la evasión. Pero, de acuerdo con estimaciones privadas,
gran parte de éstos, casi $ 17.000 millones que dejarán de ingresar anualmente al Estado, podría ser compensada con los ingresos provenientes del impuesto a las transacciones por cuentas corrientes. Posteriormente habrá que esperar cómo opera este impuesto, es decir si se podrá tomar a cuenta o no de otros tributos.

Para Cavallo, esta simplificación es «el plan de convertibilidad fiscal que necesita la Argentina» y apoya su argumento en que, «cuando se lanzó el plan de convertibilidad, en 1991, se eliminaron más de 20 impuestos que representaban ingresos fiscales por alrededor de $ 10.000 millones pero que, con la mejora en la situación de las empresas, la eliminación de la inflación y el crecimiento de la economía, posteriormente, permitieron triplicar la recaudación impositiva».

Definición

La simplificación impositiva que promueve Cavallo trae además una nueva definición de la base gravable de Ganancias, según él mismo confirmó ayer. Así, se gravarán todos los ingresos obtenidos por las personas físicas o sucesiones indivisas, las sociedades y las empresas unipersonales. Cada vez que se perciba un ingreso se presumirá que se realiza una ganancia. La liquidación en este caso será anual y la base imponible será la ganancia neta con el criterio de lo realizado. De modo que se podrán deducir de la ganancia bruta los gastos necesarios para mantener la fuente generadora. En el caso de las personas físicas, esto incluye los aportes jubilatorios y el seguro de salud.

Se eliminarían además todas las exenciones, de manera que quedarán gravadas las ganancias de capital, permanentes, periódicas o eventuales, los intereses de los depósitos y las rentas de activos financieros diversos, por mencionar algunos rubros hoy exceptuados.
Según Cavallo, con este esquema se llegará a un impuesto progresivo que tendrá un mínimo no imponible elevado, acordado por ahora en $ 24.000.

Eliminación

Asimismo, se aplicaría una nueva definición de la base gravable del IVA: todo ingreso percibido por una persona física o jurídica se presumirá que genera un cierto valor agregado y por lo tanto queda sujeto al pago del impuesto. Si ese ingreso tiene como contrapartida gastos que pueden acreditarse como pagos efectuados, por ejemplo en concepto de insumos, ellos podrán descontarse. La idea es que se termine pagando sólo por el valor agregado. Como el sistema actual está estructurado en el concepto de lo devengado y los mecanismos de control se apoyan en las reglas de facturación, Cavallo propone un sistema alternativo que se fundamenta en el criterio de lo percibido: los mecanismos de control dejarían de basarse en las facturas para pasar a hacerlo en los registros bancarios. Quedaría así eliminada la normativa sobre retenciones y pagos a cuenta, los que serán reemplazados por retenciones en el momento del pago, a través del sistema bancario.

En el caso de las exportaciones, Cavallo propone que tengan un reintegro único de 20%
, cuyo pago a las empresas sería automático al momento de percibirse el cobro de estas operaciones.

En cuanto a Ganancias, se propone un mínimo no imponible de $ 24.000 al año y luego se aplicarán tasas progresivas: 18% para ingresos anuales de entre $ 24.000 y $ 50.000, 27% entre $ 50.000 y $ 100.000, 31% entre $ 100.000 y $ 200.000, 32% entre $ 200.000 y $ 300.000, 33% entre $ 300.000 y $ 500.000, 34% entre $ 500.000 y $ 1.000.000 y de 35% a partir de este último monto.

Este es el esquema completo de simplificación tributaria que elaboró Cavallo y que, según confirmó ayer, irá anunciándose paulatinamente en los próximos meses.

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