E l índice debió saborear el gusto amargo de los 990 puntos, zona donde la caída se hacíainsondable -por las características de piso símbolo de los 1.000 puntos-y allí se consumaba, casi sin lucha, lo que sonaba a imposible apenas unas ruedas atrás. Finalmente, el viernes afloró un resto de energía como para combinarse con los vendidos de entrada, que se recompran al cierre, y dejando al Merval en más decorosos 1.005 puntos de marca.
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Muy condicional el logro, visto el escenario que se vieneplanteando desde afuera y cómo se lo recicla desde adentro.
Además, ante el avance del dólar en días pasados, la realidad práctica arrojó resultados -en dólares-bastante más duros que el acumulado en pesos, de un casi 7 por ciento en la semana.
• Mano abierta
La oferta abrió sus manos, colocó cuanto le fuera posible sin respetar ningún límite previo. La caída se hizo así vertical y el volumen denotó otra expansión hasta llegar los $ 77 millones limpios para acciones, haciendo esa indeseada unión ya vista: caída fuerte en precios, con aumento de negocios.
No caben dudas de que hay perfiles de «corrida» en la región, tomando de lleno a los índices de Brasil y la Argentina. Una corriente liquidadora que apresuró la marcha, provocando mermas de tres a seis por ciento en líderes. Hoy, un día tenso.
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