Pesificación uno a uno, el mecanismo de compensación para el sistema financiero y la futura política de encajes del Banco Central fueron algunos de los temas que demostraron claras diferencias de opiniones entre banqueros y empresarios, que quedaron expuestas durante el fin de semana. Los banqueros de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra) se mostraron muy cerca de las ideas de la Unión Industrial Argentina (UIA). De la vereda de enfrente, se plantearon las entidades agrupadas en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que tuvieron permanentes intercambios con sus casas matrices en los Estados Unidos y en Europa.
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La reunión de ayer por la mañana en el Ministerio de Economía juntó a los principales protagonistas de las febriles negociaciones. Enrique Olivera (Banco Nación), Carlos Heller (Credicoop) y Ricardo Gutiérrez (Banco Provincia) representaron a Abappra. Por los industriales participaron Héctor Massuh y el ¿industrial? Jorge Rendo del monopolio «Clarín», mientras que por ABA participaron Emilio Cárdenas (titular del HSBC), Enrique Cristofani (Banco Río) y Ricardo Giovanelli (Citibank).
Como siempre, el nexo entre banqueros y el gobierno fue José Luis «Chicho» Pardo, titular de Banco Mariva y hombre de extrema confianza del duhaldismo, también muy vinculado con el monopolio «Clarín». A esta altura ya se considera que Pardo es para Duhalde lo que De Santibañes representó para el ex presidente Fernando de la Rúa. Desde Abappra sugirieron la implementación de un impuesto especial a las grandes empresas para la pesificación de los créditos uno a uno. En la vereda de enfrente, los banqueros de ABA exigían un bono del Estado, pero no en pesos, sino en dólares.
Uno de los compromisos que Cárdenas logró arrancarle al ministro Remes, presente en la reunión que se prolongó durante toda la mañana de ayer, es un tratamiento particular para el pago de deudas con el exterior que están en el pasivo de los bancos. La alternativa más viable es mantener en dólares una parte del crédito garantizado del canje de deuda de diciembre, que en principio será pesificado totalmente a $ 1,40.
La futura política prudencial del Central es una cuestión clave que está provocando chisporroteos de todo tipo. Los bancos oficiales -más perjudicados por la salida de depósitos y la transferencia entre entidades- solicitan que se mantenga el encaje de 100% para el crecimiento de los depósitos. De esta forma, lo que pierdan a costa de otra entidad lo recuperarían inmediatamente.
Pero los extranjeros piden que «se proteja a los bancos que tienen problemas de liquidez, pero no a los que presentan claros problemas de solvencia». En ese sentido, piden volver a la situación anterior, sin encajes tan altos que impiden la vuelta a la normalidad del sistema financiero.
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