Nueva York (AFP) - El petróleo reanudó ayer su carrera hacia nuevos récords, superando por primera vez en la historia 120 dólares por barril ante nuevas interrupciones en la producción en Nigeria. Como ocurre siempre en los últimos meses, la aparición de un inconveniente motivó nuevos movimientos especulativos. «Los precios tienen todavía un buen margen de aumento», afirmó un experto en calificación financiera en Standard and Poor's.
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El barril de la variedad West Texas Intermediate llegó a 120,36 dólares, durante la sesión en la Bolsa de Nueva York, un nivel inédito desde el inicio de su cotización en 1983, implicando un incremento de 4,04 dólares en relación con la noche del viernes, terminando la jornada en 119,97 dólares, un nuevo récord de cierre.
En Londres, el barril de Brent del Mar del Norte alcanzó otro techo absoluto en la sesión al cotizarse a 118,58 dólares, para culminar en 117,99 dólares, su mayor nivel histórico de cierre.
Los precios del crudo prácticamente se duplicaron en ambas márgenes del Atlántico, en un año.
«Toda amenaza sobre la disponibilidad recuerda a los inversores que la capacidad de producción es débil, de allí la volatilidad de los precios», explicó otro analista.
Sabotajes en las instalaciones nigerianas del grupo petrolero Shell y un incremento de la tensión geopolítica entre Occidente e Irán, segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), reavivaron los temores del mercado ante el equilibrio precario entre una oferta limitada y una demanda en fuerte crecimiento.
Militantes armados nigerianos del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND) atacaron las instalaciones petroleras que el grupo anglo-holandés Shell tiene en la región de Bayelsa, en el sur del país, lo que afectó a la producción.
Algunos oleoductos fueron afectados y Shell, que exporta cerca de 900.000 barriles diarios de una producción nacional de 2,5 millones, debió reducir su producción, indicó un portavoz del grupo. Octavo exportador mundial de crudo, Nigeria produce solamente algo más de 2 millones de barriles diarios, lo que equivale a 25% por debajo del nivel normal, a causa de la inseguridad que reina en la región.
Por su parte, Irán reanudó su enfrentamiento con EE.UU. al afirmar que continuará su programa nuclear, aun con las amenazas de las grandes potencias.
En vista de los renovados temores sobre el aprovisionamiento, «la burbuja petrolera no está cerca de explotar», estimó un analista, máxime cuando las reservas mundiales disminuyen y las economías de los países emergentes -con China e India a la cabeza- consumen cada vez más energía.
«Es la prudencia que empuja a los inversores a avalanzarse sobre el petróleo cada vez que hay interrupciones de la producción», subrayó otro operador.
Pero también, como sostuvo James Williams (WTRG Energy) «en el pasado, los mercados enfrentaron interrupciones de producción y aprendieron a integrar ese factor. Cuando hay sabotajes en un oleoducto, se repara, toma solamente algunos días, eso no justifica una disparada vertiginosa de los precios». Lo que sucede es que ante el hundimiento del sector inmobiliario y la desaceleración económica mundial «los inversores no tienen otra alternativa que el petróleo para colocar su dinero y lograr un beneficio», afirmó.
En consecuencia, «mientras que el barril no supere 125 dólares, no debemos esperar una pausa», pronosticó otro analista.
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