NuevaYork (EFE) - El precio del petróleo registró ayer una moderada alza en el mercado de Nueva York generando un nuevo récord al concluir la sesión a 61,89 dólares el barril, mientras los operadores aguardan que hoy se conozca un descenso en las reservas de Estados Unidos. Los contratos para la variedad West Texas Intermediate (WTI), para entrega en septiembre incrementaron su valor en 0,32 de dólar por barril, al cerrar una sesión volátil en la que predominó durante las primeras horas una tendencia a la baja.
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Los expertos prevén que los datos que difundirá hoy el Departamento de Energía reflejarán un descenso en reservas de crudo y de nafta y un incremento en destilados, que incluyen el gasóleo de calefacción y el diésel.
El precio del petróleo mantuvo ayer la tendencia alcista que ya exhibió en la primera sesión de la semana, en la que se elevó hasta los 62,30 dólares y finalizó con un nuevo máximo histórico en el mercado de materias primas de Nueva York.
• Preocupación
El compromiso de Arabia Saudita para mantener los mercados del petróleo abastecidos y las expectativas de que no habrá cambios en la política petrolera tras la muerte del rey Fahd aliviaron algunas inquietudes observadas el lunes.
Sin embargo, los operadores continúan preocupados por la posibilidad de que el nivel de oferta de materia prima y de combustibles no sea suficiente para atender la fuerte demanda que se registra en EE.UU. y en otros países con elevado consumo como China.
Con ese escenario, la tendencia alcista podría continuar en el mercado si se confirma un descenso de más de un millón de barriles en reservas de petróleo y de unos 800.000 barriles en gasolina, como anticipan los expertos.
A estos factores también se unen las previsiones de que la temporada de huracanes será aún fuerte en el Atlántico en los próximos meses. Los técnicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) revisaron al alza sus previsiones anteriores, y calculan que se producirán entre once y catorce tormentas tropicales entre agosto y noviembre, de las que entre siete y nueve se convertirán en huracanes. Los científicos estiman que de tres a cinco de éstos serán de gran intensidad.
El paso del huracán Iván y de otras tormentas posteriores desde setiembre del año pasado, causaron graves daños en el sector petrolero en el Golfo de México, lo que redujo la producción y ejerció presión sobre los precios durante varios meses.
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