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Para los afiliados a las AFJP resultó hasta ahora un excelente negocio. Nadie sabe, por supuesto, cómo puede seguir la evolución de aquel mercado, pero las perspectivas siguen siendo favorables. No se descarta que la deuda brasileña alcance la calificación de « investment grade» el año próximo. Ello abriría la puerta a nuevos jugadores que hoy no pueden ingresar a mercados considerados de alto riesgo, lo que multiplicaría el ingreso de capitales.
La normativa, que estuvo vigente desde el inicio del sistema de capitalización en 1994, sólo permitía derivar 10% de los fondos bajo administración en el exterior. Un porcentaje de por sí pequeño para una estrategia mínimamente sofisticada de inversión. Pero ahora, las AFJP sólo podrán tener 2%. Se dispuso que, transitoriamente, el tope se reduzca a 8% hasta fin de año y luego irá bajando hasta llegar a 2% a los 360 días (ver aparte).
Por supuesto que ningún administrador serio pondría 98% de los recursos en activos de un país y sólo 2% en el resto del mundo. Pero eso es lo que a partir de ahora deberán cumplir las AFJP. Como ya ocurrió con el default de 2001, las consecuencias de semejante concentración recaerá en los afiliados.
Según lo dispuesto, las AFJP tendrán que vender sólo hasta fin de año poco más de $ 1.800 millones ( alrededor de u$s 600 millones) en activos de Brasil. Y volcarán esos recursos en activos argentinos. El « trueque» no es demasiado alentador: títulos públicos como el Discount en pesos ( ajustable por CER) cayeron 15% en el año. Y las acciones líderes acumulan una ganancia apenas superior a 8%, que medida en dólares es incluso menor por la revaluación de la divisa estadounidense contra el peso.
¿Cuál fue, entonces, el objetivode la medida que obligaa repatriar los fondos? Es claro que no se pensó en los futuros jubilados, perjudicados al no poder diversificar sus aportes mensuales.
Por lo tanto, quedan dos alternativas no excluyentes: que se haya tratado de un anuncio electoral (siempre queda bien para una porción del electorado hablar de «repatriación de fondos») o de la necesidad de contar con más fuentes para renovar la deuda que vence el año próximo, por unos u$s 8.000 millones.
Por lo pronto, los u$s 600 millones que ingresarán de manera compulsiva hasta fin de año serán clave para equilibrar el mercado cambiario y frenar el dólar. El Central continúa vendiendo reservas y nada indica que esta tendencia vaya a cambiardespués de las elecciones.Por lo tanto, se trata de una alternativa ideal para frenar la venta de reservas.
Según un comunicado del Ministerio de Economía, la decisión apunta a «la asignación de fondos destinados a financiar proyectos en la economía real». Sin embargo, los propios gerentes de inversión de las AFJP reconocen que tienen dinero «de sobra» para ese objetivo.
«El flujo mensual de los aportantes ya está en $ 600 millones y no hay demasiadas alternativas para elegir, mucho menos vinculadas con la economía real.» En realidad, el único fideicomiso en el que invirtieron las AFJP en los últimos años fue el destinado a la ampliación del gasoducto TGS-TGN, que luego derivó en el caso Skanska, sospechado por el pago de coimas.




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