Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino contrapuso, en su informe semanal, la evolución económica, que ya presenta niveles similares a los del año 2001, con lo realizado en materia de reducción de pobreza, sin embargo luego de la salida de la convertibilidad, y en materia de reducción el de la pobreza.
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Las principales conclusiones del informe de IDESA son las siguientes:
• El PBI cayó 10% luego de la devaluación y durante el año pasado recuperó toda la pérdida, aunque debería crecer 5,6% adicional para alcanzar los valores de 1998.
• En octubre de 2002, 18,2 millones de habitantes eran pobres, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía. La combinación de devaluación, pesificación, default y sus efectos sobre la economía real hizo que en sólo un año la pobreza salte de 37,1% a 55% de la población. • En el ciclo expansivo 2002-2004, la incidencia de la pobreza habría caído a 46%, una reducción de apenas 47% del aumento producido luego de la crisis. Es decir, que para alcanzar el nivel de pobreza verificado en 2001 apenas se ha recorrido la mitad del camino.
• De mantenerse este ritmo de recuperación social, que está muy por debajo del crecimiento de la economía, la salida de la crisis demoraría casi 2 años para regresar a los niveles anteriores.
El trabajo atribuye la fuerte disociación entre la dinámica económica y la social a que la devaluación permitió recomponer rápidamente la situación fiscal y del sector externo, a cuestas de la «licuación» de costos laborales y del gasto público.
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