19 de junio 2002 - 00:00

Pocas consultas de los ahorristas bonos: sólo 10% por aceptaría el canje

Los bancos estimaban ayer que poco más de 10% de los depósitos atrapados en el «corralito» será canjeado por los bonos en dólares y en pesos que emitirá el Estado. La cifra, desde ya, está muy lejos de la aspiración de 40% que se lanzó desde el gobierno. Esto se agravaría porque las entidades, de manera casi unánime, descartaron ayer la posibilidad de otorgar incentivos adicionales a los ahorristas para que acepten los bonos. Las versiones hablaban de devolución al contado de una parte de los depósitos en función del monto suscripto en bonos; también de ofrecer garantías propias (bancos extranjeros) en caso de que el Estado no pague, o de abonar una prima sobre el precio de mercado de los bonos. La única medida que podría instrumentarse es esta última, pero los bancos que la estudian admiten que no saben qué sobreprecio deberán ofrecerles a sus clientes para que acepten el bono. En medio de este panorama de desinterés, que es preocupante, no sorprendió que no hubiera casi consultas en las sucursales. La falta de interés también debe atribuirse a la escasa publicidad (tanto oficial como privada) para orientar al público. En tanto, el Banco Ciudad, esta semana, comenzaría a devolver en efectivo los depósitos inferiores a $ 5.000. Lo llamativo es que la entidad oficial tiene redescuentos tomados en el Central, lo que la inhabilitaría para dar este beneficio.

Los bancos no tendrían previsto otorgar beneficios adicionales o incentivos a sus clientes para que opten por los bonos. Así lo dijeron a este diario prácticamente todas las entidades consultadas, algunas «on» y otras «off the record».

«La única posibilidad sería pagar un pequeño sobreprecio al recomprarle el bono al ahorrista; pero recién estamos empezando a estudiar cuál sería el porcentaje que decidiera al ahorrista a tomar el bono en lugar del CEDRO»
, dijo el CEO de un fuerte banco extranjero.

En tanto, y tal como se esperaba, el día de ayer transcurrió en los bancos en la más absoluta tranquilidad, a pesar de haber sido el primer día para que el público opte por alguno de los bonos que se le ofrecen a cambio de sus depósitos reprogramados. Es que, salvo el Banco Galicia, en cuyas sucursales se concretó cerca de un centenar de operaciones, el resto de las entidades consultadas por este diario admitió que «sobró personal para atender las escasas consultas que tuvimos».

Una alta fuente de un banco extranjero admitió que «lo único que hubo en las sucursales fue soledad». El banquero dijo que su entidad estaba «saliendo a buscar a nuestros clientes para ver en qué andan» pero reconoció que «difícilmente el hecho de ofrecerles algún incentivo extra convenza de aceptar el bono a quienes no están decididos a hacerlo».

• Campañas

De ahí entonces que, al menos por ahora, los bancos se abstendrán de prometer garantías extra, devolución en efectivo de parte de los depósitos (en relación directa con el monto canjeado por los bonos) o una especie de «precio sostén» para el bono (un sobreprecio por encima de lo que cotice el papel en el mercado).

¿Por qué los ahorristas no muestran interés en suscribir un bono que -se les asegura desde los bancos y desde el gobierno- de algún modo es la única posibilidad de recuperar sus depósitos en dólares, aun a largo plazo?
En parte, hay que decirlo, porque tanto las entidades como el sector oficial hicieron poco por informar a los ahorristas: a comparación de otras campañas que se hicieron persiguiendo propósitos muchísimo menos importantes para el futuro del sistema, las campañas para convencer de las bondades del bono prácticamente no han existido.

Pero hay otras razones: «Por falta de información -admito que parte es culpa nuestra- todavía el público tiene la esperanza, la fantasía más bien, de que algo va a pasar y van a recuperar de manera casi mágica sus depósitos, el total de ellos y en dólares», dijo un altísimo ejecutivo de un banco extranjero. «Por eso, cualquier cosa que se les ofrezca que no sea todo, ya y en dólares, les parece poco.»

De ahí que la proyección que se hacía respecto de que 20% del total de los depósitos será convertido en bonos hoy sería excesivamente optimista, de acuerdo con lo recogido en el mercado financiero. «No creo que se llegue ni a eso», coincidieron varios informantes. «Creo que va a estar más cerca de 10% que de 20%.»

La única voz que discordó con esta afirmación fue la del Banco Supervielle: su vocera, Brunilda Buscetti, dijo a este diario que «creemos, por la reacción de nuestra clientela, que podremos estar en 40%». La ejecutiva aseguró que «tuvimos algunas consultas; lo llamativo es que las sucursales con más concurrencia de depositantes fueron las ubicadas en las áreas de mayor poder adquisitivo».

Pero en general en los bancos extranjeros había cierta inquietud por el hecho de que, a mayor solvencia, más posibilidades hay de que el ahorrista opte por mantener sus depósitos reprogramados: la entidad donde tienen su dinero les generaría más confianza que un Estado en default. Al revés, cuanto más riesgos aparentes presente una entidad, mayor debería ser el porcentaje de depósitos canjeados por bonos.

• Incentivo

«¿Cómo le explico al depositante que tanto ellos como nosotros hemos sido saqueados, y los deudores que se beneficiaron de la pesificación no aportarán nada? El ahorrista podría venir a decirme 'devolvéme la plata, que sos solvente', porque el Estado no lo hace. No creo que haya una sola entidad, nacional o extranjera, en condiciones de hacerlo: la liquidez que hay debe ser destinada a lo transaccional», dijo una fuente de un banco extranjero. «O sea, si el bono lo emitiera un banco que a la gente le genera confianza, habría muchos más interesados. Pero nadie tiene activos para respaldar eso».

Además de ser el único que admite haber concretado «bonistas»,
Daniel Llambías -director del Galicia- aseguró que «no tenemos pensado incentivos; tenemos toda nuestro personal a disposición de los clientes, y creemos que el principal incentivo es justamente la posibilidad de recuperar dólares, aunque sea a largo plazo. Creo que el principal compromiso del sistema financiero debe ser darles fluidez a esos bonos en el mercado secundario».

Llambías
, como otros banqueros, dice que los beneficios extra «no servirían para convencer a la gente de tomar el bono: el que tenga decidido quedarse con el reprogramado con la idea de presentar (o continuar) un amparo, lo hará por más que le demos algún punto más sobre la cotización de mercado del papel, o le devolvamos una parte de sus depósitos en efectivo».

• Estímulo

Otro alto ejecutivo agregó que «lo que no se dice es que también quienes prefieran el CEDRO por sobre el bono deberán concurrir a las sucursales para informarnos de que no tienen amparos presentados, o para notificarnos de manera fehaciente de que han renunciado a un amparo en curso. De lo contrario, quedarán reprogramados como están, por omisión».

En cambio, desde el
BBVA Francés no descartaron apelar a algún estímulo adicional: «Recién estamos relevando el interés de la gente; vinieron pocos y las preguntas fueron bastante básicas, no sofisticadas. Pero la voluntad del banco es hacer un esfuerzo para que el canje por bonos resulte lo más atractivo posible para los clientes. Por eso, no vamos a cerrar ninguna operación antes de tener definido el producto».

En cambio, en el
Banco Río fueron mucho más astringentes: «Lo que manejamos es que hasta hoy no se contempla aplicar esquemas diferentes a los previstos en el decreto 905/ '02. Si en el mercado se produjeran cambios en relación a la situación actual, actuaremos en consecuencia».

Lo mismo puede decirse del
HSBC. Un vocero de la entidad británica, luego de admitir que «prácticamente no hubo consultas, visitas a sucursales o llamados averiguando por el bono», manifestó que «estamos mirando qué hacen las demás entidades para decidir si hacemos algo en materia de incentivos».

Finalmente, un directivo del
Citibank dijo que «el bono es sin dudas la mejor alternativa en un panorama más que complicado: por una parte le permitiría a la gente hacerse de los dólares o de un instrumento transable, y por otra parte le da tiempo al sistema a recomponerse, siempre y cuando el país encuentre el rumbo».

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