Hay quien dice que el mercado arrancó la se mana "tomándose un descanso". Es posible, pero de todas formas esto significa desconocer lo acontecido durante las ruedas del jueves y viernes, las que con buena voluntad podemos definir de " tímidas". Parece curioso que la actual sea la semana más activa del trimestre en cuanto al arribo de balances (casi 35% de los integrantes del S&P 500) y que a pesar de ello el Promedio Industrial apenas si se moviera 0,1% (poco importa que fuera una suba o una baja como efectivamente resultó al cerrar el indicador en 11.336,32 puntos), pero tal vez esto tenga que ver con que venimos de marcar el viernes el máximo para el Dow en seis años tras la mayor suba semanal del trimestre (por lo "comprados", ojalá sea así). Si bien la ausencia de datos "macro" de relevancia puede haber condicionado un tanto las cosas, los balances de Caterpillar y American Express anunciado antes de la apertura que superaban las ganancias previstas por los analistas más que contrarrestaban cualquier efecto en este sentido. Sin embargo, ambos papeles cerraron en baja, una baja que se magnifica si consideramos que el precio del petróleo retrocedió 2,5% a u$s 73,33 por barril, que el costo del dinero para el gobierno -a 10 años- descendió a 4,96% y que el desplome del dólar al mínimo de los últimos siete meses contra el euro y al punto más bajo de los últimos tres frente al yen es sin duda una buen noticia para los grandes exportadores norteamericanos. Rebuscando entre las "malas nuevas" como para poder explicar el malhumor inversor, apenas si merece mencionarse los problemas legales de Merck (por su malogrado medicamento Vioxx) y algún balance de segunda línea como el de Xerox con números inferiores que lo esperado. El jueves habla el presidente de la Fed: ¿importa?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario