Una manifestación no demasiado numerosa (unas 50 personas) pero sí muy ruidosa produjo una demora de una hora y media en el inicio de las Jornadas Monetarias y Bancarias en el BCRA. Al bloquear todas las puertas de acceso al edificio de Reconquista 266, llegó a estar en riesgo la realización del evento, que convocó a funcionarios, economistas y banqueros locales y del exterior. El enviado del FMI en la Argentina, John Dodsworth, sufrió en carne propia el «piquete» que le hicieron al titular del BCRA, Alfonso Prat-Gay, bajo la consigna de un aumento de salarios. Cuando el Dodsworth quiso ingresar en el edificio donde posee su oficina, lo paró uno de los representantes de la gremial que en un inglés más que decente le dijo: «I'm sorry, only employees» («Lo siento, sólo empleados»), ante los pedidos infructuosos de Dodsworth.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La situación se resolvió parcialmente recién a las 11.30, tras la decisión de las autoridades del Central de arrancar «con los que estén» en el Salón Bosch. La presencia para ese momento era mínima: menos de la mitad de la sala ocupada y un porcentaje mayoritario eran funcionarios (directores, gerentes y subgerentes) de la institución. • Disertantes
Entre los oradores de la mañana estuvieron el economista jefe del FMI Raghuram Rajan; los presidentes de los bancos centrales de Chile y de Uruguay, Vitorio Corbo y Julio de Brun, respectivamente; y el brasileño Eduardo Loyo (director del Banco Central de Brasil). Todos encontraron refugio temporario, ante la imposibilidad de ingreso, en la sede de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), ubicada a la vuelta de la entrada principal, por la calle San Martín. Su titular, Mario Vicens, invitó varias rondas de café en su oficina del piso 12 hasta que se pudo destrabar el ingreso.
El primero que entró -junto con el periodista de este diario- fue Rajan, por la puerta de atrás del BCRA, por San Martín. Pero advertidos los manifestantes -que en el Central definieron como «piqueteros»- también bloquearon esa entrada. Recién a las 16 se retiraron y la situación volvió a la normalidad.
El titular del Central no evitó en su discurso de presentación, y tras pedir disculpas, una referencia a los problemas para iniciar la jornada. «Un puñado de bombos no debe nublar la vista sobre los objetivos que debemos cumplir, que pasan por mejorarles la calidad de vida a todos los argentinos y no sólo a un puñado», aseguró.
Dejá tu comentario