11 de mayo 2004 - 00:00

Políticos activos y ya retirados se reúnen en Madrid

Arriba: El rey Juan Carlos de España recibió en Madrid a Eduardo Duhalde. El ex presidente habló en la reunión de su proyecto de Unión Sudamericana. Abajo: Aníbal Ibarra, ayer con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio de La Moncloa. Uno de los temas fue la creación de un nebuloso espacio progresista mundial.
Arriba: El rey Juan Carlos de España recibió en Madrid a Eduardo Duhalde. El ex presidente habló en la reunión de su proyecto de Unión Sudamericana. Abajo: Aníbal Ibarra, ayer con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio de La Moncloa. Uno de los temas fue la creación de un nebuloso "espacio progresista mundial".
El duelo entre peronistas y transversales cruzó las fronteras. Eduardo Duhalde y Aníbal Ibarra llevaron esa riña a Madrid: el cófrade de SanVicente visitó a José María Azn ar; el porteño, protagonista con Luis Juez y Hermes Binner de la postal que incordió al PJ, a José Luis Rodríguez Zapatero.

El bonaerense, en la escala madrileña de su viaje hacia Bruselas -donde lo recibirá el embajador ante la ONU, Jorge Remes-, dedicó su domingo sin Banfield a un encuentro informal con el ex presidente español, que lo recibió casi dos horas en su residencia privada.

La tarde se fue en una charla sobre política y alguna referencia -básicamente preguntas sobre el alcance real- de Aznar sobre la crisis energética en laArgentina que llevó a Kirchner a acusar a las petroleras, entre ellas Repsol YPF, de tener una actitud especulativa.

Fue Aznar quien, en marzo pasado, advirtió con dureza al patagónico sobre los peligros de romper con el FMI y el sistema financiero, y lo intimó a que cumpla con los compromisos externos. «Si nadie pagara las deudas, el mundo sería un caos», dijo desde La Moncloa.

Tiempo antes de los dichos de Aznar, el gobierno había deslizado su preferencia por Zapatero, el candidato del PSOE, que recibió a Ibarra, y con quien Duhalde ni siquiera intentó gestionar un encuentro.

Contertulios recurrentes, Duhalde y Aznar -el español fue el mandatario europeo que más veces recibió al bonaerense durante su interinato presidencial- acostumbran hablar por teléfono. Esta vez facilitó la cita la estadía del bonaerense en Madrid para reunirse con el rey Juan Carlos.

De la cumbre dominguera con Aznar no hubo foto. En cambio, los flashes registraron el encuentro de Duhalde con el rey en el Palacio de la Zarzuela. Por carta, el lomense había pedido la audiencia con Juan Carlos para contarle su proyecto de Unión Sudamericana, clon de la Unión Europea.

El monarca español, promotor de las cumbres iberoamericanas -viajará a la Argentina para participar del Congreso de la Lengua-, se interesó por la idea del bonaerense.

A pesar de dedicarse a una agenda internacional, Duhalde no desatiende el cabildeo político.
«Vuelvo el 14 de mayo y me pongo a disposición del Presidente», mandó a decir desde Madrid, una forma nada sutil de trasladarle a Kirchner la responsabilidad de armar una cumbre de reconciliación.

Antes de volver, Duhalde se reunirá con
Romano Prodi y Javier Solanas, autoridades de la Unión Europea, y almorzará con Lord Bell, un amigo del príncipe Carlos de Inglaterra, encuentro armado por Rodolfo Milesi, el encargado de prensa de la embajada en Londres.

Se desconoce oficialmente el motivo de la visita del inglés: para el gran público, la intervención más notoria de Lord Bell consistió en defender la hombría de su amigo príncipe, cuando se especuló sobre las preferencias de alcoba del heredero de la corona británica.

Ibarra, más ocurrente, usó sus 40 minutos con Rodríguez Zapatero para intentar extender la transversalidad al mundo. Quizá para tener otra excusa para viajar -ya lo hizo en marzo pasado a un encuentro- le propuso conformar un
«espacio progresista mundial».

Con un libro de Borges bajo el brazo, el porteño se reunió con Zapatero, en lo que fue un reflejo de la antinomia que semanas atrás estalló en Buenos Aires luego de la visita de Ibarra, Juez y Binner a la Casa Rosada, lo que enfureció a los peronistas, que luego se juntaron en la quinta-museo de San Vicente.

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