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Arriba: El rey Juan Carlos de España recibió en Madrid a Eduardo Duhalde. El ex presidente habló en la reunión de su proyecto de Unión Sudamericana. Abajo: Aníbal Ibarra, ayer con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio de La Moncloa. Uno de los temas fue la creación de un nebuloso "espacio progresista mundial".
De la cumbre dominguera con Aznar no hubo foto. En cambio, los flashes registraron el encuentro de Duhalde con el rey en el Palacio de la Zarzuela. Por carta, el lomense había pedido la audiencia con Juan Carlos para contarle su proyecto de Unión Sudamericana, clon de la Unión Europea.
El monarca español, promotor de las cumbres iberoamericanas -viajará a la Argentina para participar del Congreso de la Lengua-, se interesó por la idea del bonaerense.
A pesar de dedicarse a una agenda internacional, Duhalde no desatiende el cabildeo político. «Vuelvo el 14 de mayo y me pongo a disposición del Presidente», mandó a decir desde Madrid, una forma nada sutil de trasladarle a Kirchner la responsabilidad de armar una cumbre de reconciliación.
Antes de volver, Duhalde se reunirá con Romano Prodi y Javier Solanas, autoridades de la Unión Europea, y almorzará con Lord Bell, un amigo del príncipe Carlos de Inglaterra, encuentro armado por Rodolfo Milesi, el encargado de prensa de la embajada en Londres.
Se desconoce oficialmente el motivo de la visita del inglés: para el gran público, la intervención más notoria de Lord Bell consistió en defender la hombría de su amigo príncipe, cuando se especuló sobre las preferencias de alcoba del heredero de la corona británica.
Ibarra, más ocurrente, usó sus 40 minutos con Rodríguez Zapatero para intentar extender la transversalidad al mundo. Quizá para tener otra excusa para viajar -ya lo hizo en marzo pasado a un encuentro- le propuso conformar un «espacio progresista mundial».
Con un libro de Borges bajo el brazo, el porteño se reunió con Zapatero, en lo que fue un reflejo de la antinomia que semanas atrás estalló en Buenos Aires luego de la visita de Ibarra, Juez y Binner a la Casa Rosada, lo que enfureció a los peronistas, que luego se juntaron en la quinta-museo de San Vicente.



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