El precio del petróleo conlleva en estos momentos una impresionante prima de riesgo que es posible apreciar en una volatilidad que está afectando en mayor o menor medida a todo el resto de los activos financieros. De la mano del anuncio que Corea del Norte está desarrollando un misil intercontinental con capacidad nuclear; que explotó una bomba terrorista en Atenas y, por sobre todo, que el petróleo marcaba en u$s 44,28 por barril, las acciones arrancaron a la baja haciendo caso omiso a los buenos datos de las Ordenes de Bienes Durables y del índice ISM. Curiosamente, hacia las once, cuando el crudo comenzaba a revertir su dirección con un anuncio del American Petroleum Institute de que habían crecido los inventarios de crudo y naftas y que Arabia Saudita adelantaba su cronograma de producción, sobrevino un nuevo derrumbe bursátil que llevó a los inversores a buscar el refugio de los bonos del Tesoro y marcar lo peor del día. De ahí, lo mejor fue que aunque no se recuperaban las acciones dejaban de caer y los inversores de a poco iban abandonando los treasuries. Es así que cuando después de la una, se anunció que la Justicia rusa había autorizado a Yukos para volver a manejar sus propias finanzas, el oro negro se desbarrancó para terminar el día con una baja de 3% en u$s 42,83, mientras las acciones emprendían una rápida carrera alcista que una hora más tarde llevaba a que los tres grandes índices se movieran del lado ganador. Recién ahí se comenzó a pensar fríamente y, para cuando sonaba la campana, el Dow reducía su mejora quedando en 10.126,51 puntos y el NASDAQ cedía 0,23%.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario