13 de mayo 2002 - 00:00

Por crisis en la Patagonia puede faltar gas en el país

Sigue sin solución la crisis de gas en la Patagonia y los problemas de abastecimiento podrían extenderse a la Capital y Gran Buenos Aires. La distribuidora Camuzzi quiere que el Estado le pague una deuda por $140 millones en bonos que le sirva para abonar lo que a su vez debe a petroleras. No hubo acuerdo y podría anticiparse cortes a generadoras eléctricas.

Por crisis en la Patagonia puede faltar gas en el país
Si el gobierno no encuentra rápidamente una solución a la crisis de suministro de gas en la Patagonia, los problemas de abastecimiento podrían extenderse a Capital Federal y Gran Buenos Aires, y en menor medida a otras zonas del país. El problema sería más grave si la temperatura media desciende en los próximos días, porque seis de las ocho distribuidoras de todo el país podrían verse obligadas a cortar el gas a centrales térmicas e industrias.

Ya hoy el Ente Nacional Regulador del GAS (Enargas) reglamentará el aumento en las tarifas de todos los usuarios de gas del país para cubrir el subsidio a los consumidores residenciales de la Patagonia. Según el decreto conocido el viernes, la suba se aplicará en las facturas que a esa fecha no habían sido emitidas.

• Promedio

La suba se estima en 2,5% promedio anual para los usuarios domiciliarios de Capital Federal, Gran Buenos Aires y zona centro del país, y superará 8% en el Sur. Esto es así porque el recargo es una suma fija de 4 pesos por cada mil metros cúbicos consumidos.

De este modo, el impacto será más alto en pesos en los próximos dos bimestres, porque corresponden al período de mayor consumo del año. El aumento será todavía más significativo para las industrias y las centrales térmicas, por la cantidad de gas que utilizan.

Pero, aun con el recargo ya prácticamente en la calle, la emergencia continúa en la zona atendida por Camuzzi Gas del Sur, de modo que siguen sin gas usuarios industriales y usinas térmicas, y subsiste el riesgo de que las interrupciones lleguen a los hogares en épocas de baja temperatura en el Sur.

• Intervención

Para enfrentar la situación, el Enargas, por primera vez desde la privatización de Gas del Estado, debió intervenir en el mercado y ordenar a seis de las ocho distribuidoras (sólo quedaron afuera las empresas que atienden el norte del país, por la distancia) que le suministren gas a Camuzzi.

Se llegó a esa situación porque no hubo acuerdo tras una reunión entre el jefe de Gabinete,
Alfredo Atanasof; el viceministro de Economía, Enrique Devoto; el secretario de Energía, Alieto Guadagni; el titular del Enargas, Héctor Formica; el titular de Camuzzi, Martín Blaquier, y representantes de cuatro productoras de gas: Repsol-YPF, Pioner, Pan American Energy y Pérez Companc (otras productoras, como Pluspetrol, ni siquiera participaron del encuentro).

Lo curioso es que el gobierno llamó a la reunión pero no tenía una propuesta frente al reclamo de Camuzzi de que el Estado le pague ahora la deuda por unos 140 millones de pesos por subsidios impagos con un bono que sea aceptado por las petroleras para pagar lo que deben por el gas.

En realidad, el pago de la deuda, según la ley de presupuesto, está previsto en seis cuotas anuales a partir de 2003, y además las petroleras quieren que el bono emitido por el Estado tenga la garantía de Camuzzi, porque afirman que es la que debe correr el riesgo empresario por haber tomado la concesión en una zona subsidiada, pero la distribuidora no acepta dar el aval.

• Sin respuesta

Devoto, como representante de Economía en el encuentro, no tenía, por lo menos hasta ese momento, una respuesta para el reclamo de Camuzzi, y las petroleras continuaron en su posición de no suministrar más gas del que le venden actualmente (después de la última reducción de Repsol YPF de 2,2 millones de metros cúbicos a 500.000 en la zona neuquina) a la distribuidora si ésta no paga lo adeudado.

De este modo, tanto Camuzzi como las petroleras parecen querer utilizar los problemas que generan los cortes de gas.
Camuzzi porque, al igual que otras privatizadas, no está dispuesta a poner dinero propio para operar la compañía mientras el Estado le adeuda dinero, y tiene las tarifas congeladas desde enero.

Las petroleras, por su parte, argumentan que con el actual precio del gas en boca de pozo, que no tuvo la suba correspondiente al período invernal y ya no está expresado en dólares, sino en pesos, no pueden seguir asumiendo más pérdidas.


En la reunión, los más duros en este sentido fueron los representantes de Pan American Energy y Pérez Companc, quienes de alguna manera utilizaron el encuentro para revelar la falta de respuesta de Guadagni sobre el ajuste del precio del gas en boca de pozo para el invierno.

Ante el endurecimiento de todas las productoras y la decisión de Repsol de seguir con el abastecimiento reducido, el Enargas pidió a MetroGas, Gas Natural BAN y Camuzzi Pampeana que siguieran suministrando gas como lo hicieron en la última semana.

• Orden

Las tres, incluida la empresa que tiene los mismos accionistas que la del Sur, se negaron, por lo que el Enargas ordenó suministrarle a Camuzzi del Sur un total de 1.350 millones de metros cúbicos diarios, a las tres que se negaron por 250.000 cada una, y a Litoral Gas, Distribuidora Cuyana y Distribuidora del Centro por 200.000 cada una.

La medida puede tener las siguientes consecuencias:

Que la cantidad de gas resulte insuficiente para esas distribuidoras si la temperatura media desciende, porque deben haber contratado volúmenes ajustados del producto considerando la recesión.

Si aumenta el consumo domiciliario, como éste es prioritario por la ley de marco regulatorio del gas, las distribuidoras deberán cortar el gas primero a centrales térmicas e industrias con servicio interrumpible, y en último caso a industrias con servicio ininterrumpible.

En ese caso, los agentes económicos que sufran los cortes deben recurrir a producir con combustibles líquidos sustitutos como el gasoil, que tuvo fuerte aumento, mientras el gas no, o con fueloil, que no se produce en el país y hay que importarlo a precio internacional.

Esto derivará en un aumento del precio mayorista de la energía en el mercado spot, que inevitablemente se trasladaría a las tarifas de electricidad a partir de agosto próximo.

También en un aumento de costos para la industria que acelerará el proceso inflacionario.

Si es cierto, como dice Camuzzi, que la Justicia en el Sur dio lugar a dos recursos de amparo presentados por dos usinas térmicas, la situación podría repetirse en Capital y Gran Buenos Aires.

Una decisión judicial de esa naturaleza contradice la ley de marco regulatorio del gas, que privilegia los hogares, pero habrá que ver qué fundamentos se habrán encontrado para esos fallos.

Si en Capital Federal o en la provincia de Buenos Aires también interviene la Justicia dándoles hipotéticamente la razón a las centrales térmicas, peligraría el abastecimiento de gas en toda el área metropolitana Buenos Aires.

Pero también podría ocurrir que las generadoras térmicas argumenten que no estaban preparadas para que faltara gas en la cantidad en que puede escasear, por lo cual dejen de producir con combustibles sustitutos, con lo cual podría faltar luz.

Este escenario es por ahora una presunción, pero puede pasar a ser un riesgo cierto si el gobierno no encuentra el modo para que Camuzzi acuerde una forma de pago con las petroleras, o si no le otorga un bono que sirva inmediatamente para que las petroleras paguen impuestos o compensen retenciones a la exportación.

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