El miércoles, la Argentina importó energía de Brasil para cubrir la demanda de las horas pico del consumo. La situación, aunque se dio ya unas dos o tres veces en los últimos años, podría repetirse en las próximas semanas debido al déficit en la reserva de generación con que se maneja este invierno el sistema interconectado nacional.
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Según informó la Comercializadora de Energía del Mercosur (CEMSA), empresa controlada por el grupo español Endesa, la importación fue de un total de 700 megavatios/hora de energía y hasta un máximo de 300 megavatios de potencia desde Brasil, a través de las interconexiones que la empresa opera en Garabí, provincia de Corrientes.
La energía importada equivale al consumo de una ciudad como Mar del Plata, lo que marca el déficit de generación que tuvo el sistema el miércoles, y el nivel límite en que están trabajando las generadoras térmicas.
De acuerdo con lo comunicado por CEMSA, Cammesa, la empresa controlada por la Secretaría de Energía que opera el despacho eléctrico, le solicitó «colaboración» con el objeto de abastecer la demanda en las horas pico del mercado eléctrico mayorista argentino.
•Generación inferior
La interconexión de Garabí fue concebida para exportar energía a Brasil, considerando el parque generador que se instaló en la Argentina hasta 1997, y los menores costos para la producción térmica de electricidad en nuestro país, debido a la disponibilidad de gas. Aunque siempre se dijo que la interconexión podía usarse en ambos sentidos, es vista sobre todo para exportar energía argentina y no para importarla.
La falta de reservas en el sistema eléctrico local se debe a que la generación de las empresas hidroeléctricas es inferior este invierno a la de los dos anteriores, y a que las centrales térmicas están operando en niveles límite, para consumir la mínima cantidad de combustible líquido.
Con las bajas temperaturas de las últimas semanas y el aumento del consumo de GNC por los automovilistas, las centrales térmicas no cuentan prácticamente desde julio con gas natural y deben operar con gasoil y fueloil. Según la antigüedad de la máquina, producir energía con combustible líquido puede costar entre 180% y 260% más que hacerlo con gas natural.
La situación podría complicarse en los próximos días, debido a la incertidumbre sobre la recuperación del dinero invertido en comprar los combustibles líquidos. Si el decreto que habilita un préstamo a Cammesa para pagarles a las generadoras el próximo martes continúa demorado, esas empresas terminarían cobrando unos 50 millones de pesos menos de la energía facturada durante junio. Y si el decreto definitivamente no saliera en setiembre, el déficit de Cammesa ascendería a 130 millones de pesos, debido al costo de la energía en julio.
Como el precio cubre casi exclusivamente los costos variables, sobre todo cuando se usa combustible líquido, algunas compañías podrían disminuir todavía más sus compras de combustible, con lo cual faltaría electricidad y habría que importar desde Brasil no sólo en una jornada especial.
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