C onfiemos en que aquello de que "lo que bien empieza, bien acaba" no signifique que lo opuesto (lo que mal empieza, mal acaba) sea cierto y aplicable a lo bursátil. Es que los primeros dos días del semestre fueron negativos, incluso en más de un sentido. A 0,5% que perdió el Promedio Industrial el viernes último al cerrar en 10.282,83 puntos debemos agregar algo tal vez mucho más importante. Tal vez "agregar" no sea la mejor palabra porque lo que ocurrió es que apenas si se alcanzaron a realizar operaciones con poco más de 1.000 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.200 en el electrónico, lo que hizo de la última la rueda de menor volumen en lo que va del año. Así, el corto crecimiento del interés de los inversores que vimos la semana anterior quedó claramente abortado. El saldo semanal fue congruente con el retroceso en lo que va de julio, y así los tres principales índices accionarios (Dow, NASDAQ y S&P500) perdieron 0,9% cada uno), lo que los pone a un paso de entrar otra vez del lado perdedor para lo que va del año. En realidad, el Dow ya pierde 1,6%, el NASDAQ apenas si gana 0,2%, y sólo el S&P registra algo parecido a una suba al ganar 1,2%. Tal vez lo peor de lo vivido los últimos días es que se perdieron una serie de hechos "positivos" que tuvieron el potencial de impulsar las acciones, pero que terminaron totalmente desdibujados. El problema con todo esto es que con el feriado de hoy y pocos datos relevantes (al menos de los no sorpresivos) que pueden llegar a apuntalar al mercado de aquí al viernes, la semana que acaba de comenzar no promete demasiado a los inversores. Por suerte las promesas se quiebran.
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