El departamento de Energía reportó una baja de 4,2 millones de barriles de crudo a 317,6 millones el 25 de noviembre.
Los analistas estadounidenses calculaban en promedio un retroceso de 221.000 de barriles.
Para Jamal Kurashi, analista de PFC Energy, la reacción del mercado se produjo en dos tiempos.
Pese a la caída de las reservas de crudo, los precios bajaron hasta 55,72 dólares y oscilaron durante un buen tiempo antes de tomar una tendencia alcista.
"Las cifras de reservas de combustible de calefacción llevaban a hacer bajar los precios y ello produjo una ola de ventas", afirmó el analista.
Pero una vez bajo la barra de los 56 dólares, "ello provocó en consecuencia una ola de coberturas de posición a corto plazo", continuó.
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