7 de junio 2004 - 00:00

Prevén más caídas de bonos en default

En el mercado ya se anticipa una nueva presión a la baja para los bonos en default. La razón: crece la sensación de que la posibilidad de que el gobierno mejore la propuesta es mínima y que, en función de ello, los precios actuales de esos papeles son elevados. «La propuesta de la Argentina por el default no tiene mucho más margen para ser mejorada. Por ahí reconocen los intereses impagos hasta fin de 2004, pero la realidad es que no hay forma de que cambie sustancialmente», señaló a este diario el jefe de mesa de un banco extranjero.

En igual sintonía se movieron otras opiniones de analistas. En el caso de que los intereses impagos se reconozcan hasta fin de año, implicarían u$s 4.500 millones adicionales a la deuda por renegociar (con la quita aplicada a toda la deuda, baja a u$s 1.200 millones). Este monto, en caso de concretarse, mueve poco el valor de mercado de la deuda, y por ello las escasas esperanzas de que los precios de los títulos mejoren.

Hoy los bonos en default cotizan en torno a los u$s 30. El Global 2008, uno de los de mayor volumen, lo hace a u$s 28,75. Desde el anuncio de los detalles de la oferta retrocedieron significativamente cuando, al mismo tiempo, los bonos posdefault resistieron la ola de ventas e incluso algunos mostraron incrementos semanales.

La cotización del dólar, paralelamente, se estima en ascenso. Esto porque el Banco Central y el Nación, más allá de su cotización, siguen inyectando pesos en la plaza a través de la compra de divisas con la cuota diaria para la entidad que preside Alfonso Prat-Gay de u$s 40 millones. En este contexto, los exportadores disminuyeron drásticamente la liquidación de divisas.Pasaron de 72 millones de ventas diarias de dólares hace 15 días, a u$s 58 millones de la semana última.


En cuanto a las tasas de interés, podría extender las subas aun cuando el flujo de liquidez en empresas y bancos se recomponga tras el pago del anticipo del Impuesto a las Ganancias. En el sistema financiero local existen otros factores de presión internos que alterarían definitivamente la tendencia a la baja del costo del dinero.

• Incentivo

La aceleración de la inflación, junto con la recuperación en la demanda de créditos, podría incentivar un incremento de la tasa pasiva en cuanto los bancos agoten el excedente prestable. No obstante, la evolución de la tasa activa podría verse poco influencia debido al papel que juegan los bancos oficiales en su determinación.

La desaparición del Estado como tomador de crédito del sistema financiero local dejó a disposición del sector privado la totalidad de la capacidad prestable de los bancos, estimada hoy en torno a $ 10.900 millones. Sin embargo, este monto se vuelve relativo al incluir los factores racionadores del crédito, como el descalce entre demanda de créditos de largo plazo y depósitos de muy corto plazo.


El nivel actual de tasas pasivas -a 30 días se paga 5% anual por un plazo fijo-es sustentado por un excedente de liquidez que no logra ser canalizado por entidades financieras, pero que necesariamente tendrá que ser seducido por una tasa mayor para abastecer la recuperación en la demanda de créditos, que en los primeros cuatro meses del año creció a una tasa anualizada de 30%.

Finalmente, a los factores internos mencionados para el nivel más alto de las tasas locales se les agrega el esperado cambio en la política monetaria de EE.UU. y su consecuente alza en los costos de endeudamiento, cuyo efecto en el sistema financiero local es muy discutido.
Entre los analistas coexisten dos posiciones, la que sostiene que no habrá impacto en los niveles de depósitos, ya que el dinero de muchos residentes ya está en el exterior, y la que considera que dado el escaso tamaño del sistema bancario local, una pequeña fuga de capitales tendría un fuerte impacto. Al margen de los efectos de la política monetaria estadounidense, el nivel de la tasa de interés local se encuentra presionado por factores internos que harían perdurar la tendencia alcista más allá del mes de junio. Por lo tanto, los bancos locales se enfrentan con el dilema de haber perdido al Estado como fuente de negocio y deben luchar contra los resabios del colapso financiero para recobrar la confianza y no perderse el negocio de financiar la recuperación de la economía.

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