Previsible: acreedores extranjeros amenazan con bloquear la oferta

Economía

Los acreedores tanto locales como del exterior aumentaron ayer su nivel de rechazo a la propuesta efectuada por la Argentina. Se quejan por la falta de diálogo y por el alto nivel de quita que mantiene, pese a las mejoras introducidas. Ya amenazan con bloquear la aceptación de la propuesta. El gobierno necesita por lo menos 66% de aprobación para cambiar las cláusulas de los títulos actualmente en default. Para convencer a los bonistas, apuntan a seducirlos con la mayor emisión prevista de bonos Par, sin quita de capital nominal.

El Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina (GCAB) volvió a rechazar la oferta de reestructuración anunciada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, la cual fue considerada por el principal grupo de acreedores extranjeros como «una expropiación». Su copresidente, Nicola Stock, amenazó ayer con «bloquear» el proceso de reestructuración y solicitar, además, la intervención de los gobiernos de Italia y de los Estados Unidos.

En una conferencia de prensa celebrada en la sede de la Asociación Bancaria Italiana, Stock aseguró: «Podríamos bloquear la reestructuración de la deuda argentina; representamos actualmente 44% de los acreedores, y es posible que el porcentaje aumente y lleguemos a ser más de la mitad».

• Rechazos

Con algunos cálculos más finos, que muestran una quita de valor presente neto de la deuda que llegaría hasta 83%, se incrementaron los rechazos de los acreedores. Ni el reconocimiento de los intereses vencidos ni la mayor tasa que está dispuesto a pagar el gobierno son suficientes -al menos por ahora- para conformar a los bonistas del exterior.

Según los acreedores extranjeros, la propuesta efectuada por la Argentina resulta totalmente insuficiente y no responde a las expectativas. Además, critican el hecho de que el anuncio haya llegado incluso antes de la segunda ronda de reuniones con los acreedores, prevista a partir de la semana próxima. Por eso, aseguran que el gobierno argentino no negocia de «buena fe», como se comprometió ante el FMI.

• Sin respuestas

De hecho, aún no contestaron si aceptarán la invitación formulada por el gobierno argentino para participar de una nueva reunión en Buenos Aires. Los bonistas locales sí participarán de esta nueva ronda, aunque con pocas expectativas de obtener mejores resultados (ver aparte).

Stock
consideró: «Todos los gobiernos deben hacer una acción contra la Argentina, tanto en el Fondo Monetario Internacional como en el grupo de siete países más industrializados». También informó que pedirá al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que sea mediador de los intereses de los 450.000 bonistas italianos ante el presidente de EE.UU., George W. Bush, con quien se está reuniendo en Roma.

Esta dura actitud implica un fuerte escollo para el gobierno, que debe conseguir el mayor nivel posible de aceptación de los bonistas.
Para torcer la postura negativa, el equipo económico anunció que está dispuesto a elevar hasta u$s 15.000 millones la emisión de bonos Par, es decir, sin quita de capital. Estos son los títulos que aceptarían los pequeños bonistas italianos y de otros países europeos, que tienen más de u$s 15.000 millones en títulos argentinos en default.

• Integrantes

El comité internacional está formado por cerca de 450.000 pequeños bonistas italianos agrupados en la Task Force Argentina (TFA), así como por bancos estadounidenses y japoneses, inversores austroalemanes y de otros países europeos. También podrían sumarse como nuevos miembros tenedores de bonos en EE.UU., Rusia e Israel, donde los dos últimos son acreedores de cerca de u$s 300 millones, lo cual ayudaría a elevar el poder de acción.

El GCAB fue el primer grupo de acreedores en rechazar -apenas horas después de anunciada-la propuesta de reestructuración calificada de «definitiva» por el ministro Lavagna.

A pesar del reconocimientode los intereses caídos y la opción del bono atado al crecimiento, GCAB sostuvo que la propuesta
«es inaceptable y una expropiación», al tiempo que consideró que el gobierno procedió incorrectamente al presentar la oferta a la prensa y no a los interesados directos.

Stock
advirtió: «Los ahorristas italianos están furiosos, quieren recuperar su dinero y presionan para que se inicien causas legales».

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