2 de julio 2002 - 00:00

Previsible: utilizan artilugios para evitar factura de crédito

Previsible: utilizan artilugios para evitar factura de crédito
Con escasísimas operaciones, debutó ayer la factura de crédito, un instrumento por el cual se viene peleando hace ocho años, pero que sale justo en un momento en el que poco o nada puede aportarles ni a las PyMEs ni al país. Ayer, las empresas se limitaron a comenzar a imprimir las facturas que, como es sabido, serán de uso obligatorio en todas aquellas transacciones superiores a $ 500 que se paguen en un plazo mayor a 30 días.

En cambio, la emisión de facturas por parte de las empresas proveedoras no se produjo. Según información brindada a Ambito Financiero por diversas cámaras empresariales y comerciales, entre PyMEs no hubo ninguna emisión porque el plazo de pago en este momento no excede a las 48 horas. Lo cierto es que hoy no hay plazo de pago que llegue a 30 días entre pequeñas y medianas empresas, e incluso muchos proveedores ni siquiera venden cuando el plazo supera los cuatro días.

En realidad, la gran apuesta es que esta herramienta les sirva a las PyMEs proveedoras de hipermercados o grandes empresas. La idea es que cuando una empresa difiera el pago de una transacción esté obligada a recibir una factura de crédito, emitiendo un recibo que la firma proveedora podrá utilizar para acceder a préstamos o entregar a un banco para que se encargue de su cobro, en la modalidad «factoring».

Pero ayer tampoco esto ocurrió; en cambio, fue posible verificar los primeros casos de cómo las empresas grandes se las están ingeniando para vulnerar la normativa.
Según información recopilada por este diario, los jefes de compras de conocidos establecimientos pidieron a sus proveedores que se coloque en la factura un plazo menor a los 30 días para no entrar dentro de la obligatoriedad que estipula la factura de crédito. Un empresario del rubro alimentario comentó a Ambito Financiero que le pidieron que en la factura ponga como plazo 28 días bajo la advertencia de que «si estás dentro de este sistema no te compramos más». «La realidad es que les pongo 28 días pero después me pagan cuando quieren», se quejaba ayer el vendedor.

• Mecanismo

Es que justamente el mecanismo para el uso de este instrumento es el siguiente: la empresa proveedora debe emitir obligatoriamente la factura de crédito, siempre que el plazo de la operación exceda los 30 días. La empresa compradora tiene entonces 30 días para o bien conformar la factura o bien cancelar la operación con otro instrumento (efectivo, cheque, etc.). En caso de que la empresa incumpliera y no conformara la factura dentro del plazo establecido y tampoco acudiera a otro medio de pago, recibe severas penalidades como no poder computar el crédito fiscal de esa compra para IVA, o no poder deducir los gastos en el Impuesto a las Ganancias.

Más moderados, otros grandes comercios directamente les adelantaron a sus clientes que no emitan la factura y que, en cambio, les darán un cheque de pago diferido cuando reciban la mercadería. Pero últimamente también estos cheques están provocando serios dolores de cabeza a los proveedores, porque el grado de aceptación ha disminuido significativamente y su utilidad para pagar a otros proveedores ha mermado.

«Lamentablemente la factura de crédito en este momento no le sirve a nadie porque no existe ni el crédito financiero ni comercial»
, dijo el contador de CAME, Vicente Laurenzo.

En cambio, el titular de la cámara PyME,
Julio Massara, explicó a este diario que «las empresas ya están imprimiendo las facturas» y destacó que aunque hoy, por las condiciones económicas, no se le dé tanto uso, es importante el hecho que después de pelear ocho años por este instrumento, «ya está la normativa».

Lo mismo señaló el titular de Garantizar SGR,
César Tortorella: «Por ahora la gente sólo las está imprimiendo», pero agregó que «por lo menos el sistema se puso en marcha».

Desde algunas imprentas consultadas, dijeron en cambio que hasta el momento recibieron muy pocos pedidos de formularios, pero hay algunas excepciones. Aunque se trate de casos aislados, prestadoras de servicios de salud (medicinas prepagas) comenzaron hace una semana a emitir facturas de crédito (o sea antes de que empiece a funcionar formalmente el sistema). Estas prestadoras están emitiendo la factura a empresas por la diferencia entre el monto que retiene automáticamente la obra social y lo que el empleado en realidad paga por adherir a alguno de los planes de la prepaga. Es decir, si el plan al que adhirió cuesta $ 300 y la empresa sólo le retiene $ 100, la factura de crédito se emite por $ 200 siempre que el plazo supere los 30 días.

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