Privatizadas esperan llamado del gobierno
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En telecomunicaciones, ayer circuló una versión sobre una supuesta reunión entre empresas del sector y el gobierno, que fue desmentida por fuentes de las privatizadas. «Estamos esperando que que nos llamen», dijeron.
Para cuando los atiendan, dicen, la posición que llevarán es la de tratar de diferenciar su caso de las de otras privatizadas. «Nosotros estamos en un mercado totalmente desregulado, con tarifas que vienen bajando y con una gran competencia. Distinto es el caso de empresas que tienen mercados cautivos o monopólicos», dirán las telefónicas y prestadoras del servicio de celulares.
También esperan turno las concesionarias de rutas y accesos por peaje. En los casos en que debieron hacer obra nueva -la red de accesos a la Capital Federal, por ejemplo-, las empresas se financiaron con créditos internacionales (obviamente, en dólares), pero deberán seguir cobrando en pesos.
Además, otra de las cuestiones que deberá dilucidar el futuro ministro del área es la deuda que tiene el Estado con los concesionarios del peaje por subsidios impagos, que se remonta a la época en que Domingo Cavallo era ministro de Economía y Carlos Menem presidente.
«Se nos complica mucho la situación por partida doble: debemos pagar las deudas en dólares, pero, además de tener la recaudación pesificada (y la deuda del Estado también), la cantidad de peajes cobrados se redujo 20% respecto del año pasado por la crisis», decía un empresario del sector.
En el «frente» petrolero, tampoco hubo demasiadas novedades. Cabe recordar, como reflejó este diario ayer, que el Estado quiere recaudar u$s 1.200 millones a través de retenciones a la exportación de crudo. El propósito de esta gabela era financiar en parte el desfase entre créditos en pesos y depósitos en dólares que tenía el sistema financiero; sin embargo, al anunciar el gobierno que se pesificarían esos depósitos, el aporte dejaría de tener razón de ser.
Sin embargo, ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dijo que el gobierno avanzaría con su intención de aplicar retenciones, destinando los fondos a financiar otras necesidades del Estado.
El inconveniente, una vez más, es que todavía no se definió ni siquiera cuál será la alícuota de la retención; si bien el artículo 6° de la Ley de Emergencia Económica faculta al Ejecutivo a aplicarla por cinco años, deja para el decreto reglamentario la cifra. Duhalde, cabe recordarlo, reveló que esa alícuota rondaría 20%, suficiente para llegar a la meta de u$s 1.200 millones. Pero, de nuevo, no hay norma ni funcionario con quién hablar. «Ni siquiera tenemos fecha para empezar a conversar», coincidieron dos petroleros.



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