El escándalo de las «narcovalijas» en Southern Winds precipitó la venta de esa compañía, ahora pretendida por la empresa chilena Lan, y la hasta ahora retrasada privatización de la estatal LAFSA. Luego de que estatismo y subsidios terminaron en hechos delictivos, antes de concluir la semana Kirchner firmará el decreto que invita a privatizar. En tanto, la aérea chilena estaría negociando la compra de 70% de SW, aprovechando la deuda que mantiene la empresa argentina con aquélla por u$s 50 millones.
Antes de concluir la semana, Néstor Kirchner firmará el decreto que invita a la privatización de LAFSA, la empresa aérea -sin aviones, claro-, hasta ahora, subsidiada por el Estado (en salarios a sus trabajadores, fundamentalmente). De esta manera, se concluye con las versiones de que esa compañía podía pasar al sector estatal. Simultáneamente, Southern Winds -con inocultables y urgentes problemas de financiamiento, inclusive ayer con el avión estacionado en Madrid- estaría cerrando un acuerdo de venta con LanChile, hace tiempo interesada en la compañía (ver aparte). De este modo perentorio quizá se busque liquidar un proceso que involucró al gobierno, Fuerzas Armadas, de seguridad y las dos siglas empresarias con el tráfico de drogas a España. Sin embargo, es imparable de proceso judicial.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si bien estas operaciones coincidentes parecen inscribirse en la crisis del contrabando de cocaína, la realidad es que ambas llevan carriles diferentes: los expedientes para privatizar LAFSA se estaban elaborando desde diciembre, lo que revela que la decisión ya había sido tomada con anterioridad al destape político del problema en Ezeiza. Sólo se dilató esa determinación a la espera de la definición electoral dentro del gremio que integra a los trabajadores de LAFSA: anunciar lo contrario a la estatización, se supone, hubiera exasperado a un sector con fuertes ingredientes de ideología izquierdista. El pliego a exponerse esta semana contempla la privatización en los 90 días subsiguientes y ofrece, como tentación a posibles oferentes, licencia de vuelo, rutas locales y extranjeras y ningún pasivo (casi seguro, un activo de 10 millones de pesos por devolución de IVA de combustible). Las fuentes oficiales señalan que el hecho de no haber incorporado ningún avión a LAFSA en todo este período del gobierno Kirchner indica la voluntad de éste por no estatizar la compañía: con aviones propios o alquilados, nunca se lograría privatizar por la presión sindical.
Aunque el pliego amplía las obligaciones a servir por el futuro adquirente de mayor cantidad de rutas federales, lo que no siempre es ventajoso para la empresa; a cambio, se cederán rutas internacionales (Madrid, Miami, Roma, entre otras). De hecho, puede nacer un fuerte competidor para Aerolíneas Argentinas. En cuanto al futuro de la privada y no asistida Southern Winds, anoche sus principales accionistas (los hermanos Maggio) llevaban a cabo una negociación apresurada con Lan-Chile para desprenderse de la compañía: sus obligaciones en el mercado financiero se complicaron desde que el Estado retiró los subsidios (la última semana) y, sobre todo, se les complicó el funcionamiento de los vuelos, ya sea para atender catering, combustible y otros servicios clave.
Dejá tu comentario