''Problemas pueden obligar a girar timón de la economía''

Economía

Si bien no defiendo las políticas económicas del gobierno de Néstor Kirchner, no se puede negar que generaron un crecimiento que era difícil de predecir en 2002.» Esta frase pertenece al economista Rafael de la Fuente, especialista en mercados emergentes para América Latina de BNP Paribas, quien estuvo ayer de visita por la Argentina para ofrecer un seminario.

De esta manera, el economista, oriundo de Madrid y residente en Nueva York, opina que si bien la política de Kirchner dio resultado hasta ahora, hace falta «cambiar el timón, porque se están generando problemas macroeconómicos importantes como las presiones inflacionarias». En ese sentido, recomienda a la presidente electa Cristina de Kirchner -con poca esperanza de que haya un cambio-que haga hincapié en la política fiscal y monetaria, y, principalmente, que se impulse la desaceleración económica para mitigar la inflación, además de ajustar las tarifas para atraer inversiones privadas al sector energético.

Periodista: ¿Cree que la política económica que aplicó Néstor Kirchner durante su mandato fue buena para la Argentina?

Rafael de la Fuente: En realidad, en el momento de la crisis esperábamos mayores dificultades de las que finalmente se produjeron. Si bien no defendería las políticas de este gobierno, no se puede negar que generaron un crecimiento que en 2001-2002 era difícil de predecir. Todo de la mano de unas condiciones externas extremadamente positivas, como el crecimiento global, los términos de intercambio, la economía de Brasil y su tipo de cambio fortaleciéndose. Aun así, la realidad es que en 2002 se presentó una situación que para muchos economistas iba a generar una mayor recesión de la que finalmente se dio, no vislumbrábamos el fuerte crecimiento económico que se logró. Sin embargo, creemos que las políticas que se han llevado a cabo están generando problemas sobre todo de índole inflacionaria. Hay un modelo económico que, si bien pudo ser oportuno en su momento, hoy genera fuertes desequilibrios macroeconómicos que se transmiten a través de una inflación más elevada.

P.: ¿Cómo se pueden resolver?

R. de la F.: Más que nada, con un timón político más fuerte, con una decisión más fuerte. Sobre todo con una desaceleración económica, llevando el crecimiento del PBI a un nivel más sostenible de 3,5%-4%, ayudando a apaciguar las presiones inflacionarias que se están dando. También con una política monetaria y fiscal más activa, generando mayores superávits.

P.: ¿Reducir el gasto público sería una forma?

R. de la F.: Desde luego, mayor control en el gasto público a nivel federal.

P.: ¿Creen que con Cristina de Kirchner se van a lograr estas políticas?

R. de la F.: No lo vemos, lo que se vislumbra es una continuidad. Pero también es cierto que una desaceleración económica mundial y quizás unos términos de intercambio menos favorables fuercen a cambiar la política. Después está el tema de las expectativas de mayor inflación que poco a poco se están arraigando en el sistema y son muy difíciles de quitar. Estos son problemas que se pueden dar en el muy corto plazo y que podrían llevar al gobierno a tener que girar el timón económico más pronto de lo esperado. Pero de aquí a los próximos 18 meses probablemente haya una continuidad en las políticas porque van a seguir dando resultados, generando crecimiento e inflación.

P.: Con respecto a las políticas del Banco Central, ¿es bueno acumular reservas y mantener el tipo de cambio en el nivel actual?

R. de la F.: Existe un temor en la Argentina por los eventos de la última década de que hay una necesidad fuerte de tener un colchón de reservas más importante y no tener que depender de los entes multilaterales que la Argentina ha tenido en el pasado. Por lo tanto, un nivel de reservas permite mayor flexibilidad y u$s 45.000 millones es mucho y hay un cupo para mayor crecimiento aún. Brasil es un ejemplo de país que ha continuado en una política de acumulación de reservas. Pero esto tiene un costo cuasifiscal, en el sentido de que con las tasas domésticas al alza, como ha sido el caso recientemente, existe un descalce entre el rendimiento de tus reservas y el costo de esterilización del BCRA. Por lo tanto, no es algo gratuito y finalmente afecta la situación fiscal, que es lo que se debe enderezar.

P.: Con respecto al tipo de cambio...

R. de la F.: No veo a este gobierno apreciando el tipo de cambio nominalmente y tampoco está claro qué tipo de impacto inflacionario tendría la medida. Sí parece más probable que una depreciación del peso tenga un impacto más fuerte sobre la inflación y negativo. Además, para que la apreciación del tipo de cambio sirva de ancla debería ser mayor y no veo la predisposición por parte del BCRA de llevar eso a cabo. Creo que la pregunta más importante es si este gobierno está atado a un tipo de cambio relativamente fijo en términos nominales o a un tipo de cambio real casi fijo. Con una inflación de 20%, el tipo de cambio se va apreciando en términos reales y para mantenerlo habría que depreciar el tipo de cambio nominal. En resumen, esperamos estabilidad en la moneda en estos valores.

P.: Entonces la desaceleración económica y el énfasis sobre la política fiscal y monetaria serían la mejor receta para mitigar la inflación...

R. de la F.: Eso y un cambio en la estructura del crecimiento donde claramente hay una necesidad de inversión en ciertos sectores claves de la Argentina como el energético. Hay una necesidad de infraestructura global, pero sobre todo en el sector energético, y esto hace que se deba sacrificar un poco más de consumo para poder invertir más. Pero para eso también se necesitan incentivos estructurales para que las empresas privadas puedan ver un rendimiento positivo en sus inversiones.

P.: ¿Como cuáles?

R. de la F.:
Más que nada un ajuste tarifario, que ya se viene dando pero se debe establecer con mayor ímpetu.

P.: Con respecto al plano internacional, ¿cree que la crisis financiera internacional está llegando a su fin?

R. de la F.:
No, creemos que la crisis va a tener permanencia en el tiempo y que muchos de los problemas del sector inmobiliario en Estados Unidos todavía están por venir. Además, aún no reconocemos dónde están todos los esqueletos enterrados en el sistema financiero estadounidense y global. De manera que puede haber mayores sorpresas y se avecina una desaceleración económica global. Pero la Fed actuará claramente ante esto a pesar de algunas presiones inflacionarias que se están dando.

P.: ¿Ben Bernanke recortará la tasa de referencia el martes 11 de diciembre?

R. de la F.: Sí, tanto en diciembre y más adelante si hace falta, si la economía se enfría más o si los problemas del sector inmobiliario empeoran.

Entrevista de Laura Costa

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