28 de enero 2002 - 00:00

Prometen bajar $ 8.000 millones la evasión

Los responsables de la recaudación impositiva tendrán que dar esta semana, probablemente el miércoles, examen ante el presidente de la Nación y el gabinete. El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, y el subsecretario de Ingresos Públicos, Eduardo Ballesteros, ambos presentados por el ministro de Economía Jorge Remes Lenicov, deberán explicar cuáles son sus planes para que la AFIP sea un organismo ágil y, lógicamente, que aumente la recaudación. Para esto, los dos funcionarios, a los que se sumará el titular de la Dirección General Impositiva (DGI), Horacio Rodríguez Larreta, trabajan desde el viernes de la semana pasada en la preparación de ese plan de trabajo. Dentro de este informe, por primera vez oficialmente se aporta un dato mensurable sobre el nivel de evasión en la Argentina al afirmar que estructuralmente se pierden aproximadamente 21.000 millones de pesos por año. Además, se mantendrá y se refirmará el proceso de autarquía en la AFIP y se modificarán las cadenas tributarias dentro de las cuales se podría reducir el IVA en sectores puntuales con alta evasión. La promesa de los recaudadores es que, de implementarse el plan de acción que ya está en elaboración, entre el primer semestre de 2002 y fines de 2004 la recaudación podría aumentar entre 4.000 y 8.000 millones de pesos al año, sólo a partir del combate a la evasión.

Actualmente, la AFIP cuenta, según el informe, con 19.200 empleados, que deben controlar un padrón de 700.000 sociedades de todo nivel y a 4,8 millones de individuos. Esto convierte al organismo recaudador en el que más empleados tiene.

Los principales capítulos del informe que Remes Lenicov, Abad y Ballesteros presentarán ante el gabinete, y al que tuvo acceso
Ambito Financiero, son los siguientes:  Nivel de evasión. Por primera vez oficialmente, se calcula el nivel de falta de liquidación de un impuesto. Según el informe interno de la AFIP, la evasión estructural del sistema impositivo argentino llegaría a los 21.000 millones de pesos anuales. El mapa de la evasión sería el siguiente: IVA, 9.000 millones anuales; Ganancias, $ 4.000 millones; Internos, $ 1.000 millones; y otros, $ 1.000 millones. A estos 15.000 millones hay que sumar otros 6.000 millones de evasión en los aportes a la seguridad social.

• Mayores evasores

Los sectores con mayores problemas de evasión serían la construcción, el comercio minorista, los alimentos (incluyendo granos), combustibles, los restoranes y hoteles, los frigoríficos, los textiles, calzados y cigarrillos (vinculados al contrabando) y el comercio al por mayor. Todos estos rubros tendrían niveles de evasión por sobre 40 por ciento, con lo cual serían los primeros rubros por controlar. Pero como se afirma, además, de que cada uno tiene su propia complejidad, volverían a crearse los departamentos específicos para controlarlos.

• Aumento de la recaudación.
El plan incluye la promesa de implementar un programa global que permita reducir en 50 por ciento la evasión, en un proceso que podría tardar varios años. Para el mediano plazo, se asegura que se podrían recaudar entre 4.000 y 8.000 millones de pesos, si el esquema de modificación de la AFIP se aplica entre el primer semestre de 2002 y diciembre de 2004. A largo plazo, se pro-mete reducir la evasión en 50 por ciento de los 20.000 millones de pesos actuales.

• Cambios en los controles.
Se habla de reformas de cadenas tributarias. Esto quiere decir que, en rubros específicos, se modificará de raíz la forma de liquidar y controlar el IVA. El esquema sería que, en los sectores donde hay un elevado nivel de evasión (granos, combustibles, carnes y construcción), se comience a aplicar el sistema de «percepción» del impuesto al nivel de los proveedores. Además, y para el caso de los granos, se podría reducir el IVA a 10,5 por ciento para que disminuyan también los devoluciones públicas en el momento de la exportación, con lo que, a la larga, el sector público aumentaría sus ingresos.

• AFIP.
Se mantendrá el proceso de autarquía que se ideó en los días de Armando Caro Figueroa y que comenzó a implementarse desde el 1 de enero de este año. El proceso se basa en que el organismo se maneje con 2,75 por ciento de la recaudación mensual (en 2002, serían entre 950 y 1.100 millones de pesos). Con ese di-nero, se implementará un fondo de incentivación de aproximadamente 3 millones de pesos, destinado a reforzar los ingresos de los agentes de Impositiva. Este esquema incluye necesariamente la imposibilidad de aplicar el límite de 3.000 pesos mensuales de salario, ya derogado para agentes que no son funcionarios políticos. El proyecto contempla, además, la posibilidad de que el titular de la AFIP sea nombrado por una comisión especial y que dure 4 años en su cargo, pero este proceso comenzará recién en 2004. Mientras tanto, el presidente de la Nación nombrará al responsable del organismo recaudador.

Los dos recaudadores piensan también presentar un diagnóstico de la AFIP donde se menciona que, si bien se cuenta con un sistema de recaudación moderno y confiable (sobre la base del programa Osiris), hay falta de «cultura» en la atención al público que cumple con sus impuestos. Se cree que hay una fuerza fiscalizadora importante (40 por ciento del total de empleados), pero que estos equipos sólo generan 2 por ciento de la recaudación total. Entre los recursos humanos de la AFIP se menciona que 50 por ciento de la planta es profesionalmente muy preparado, pero con escasos criterios de gestión e incentivos, lo que hace que permanentemente haya una fuga hacia el sector privado luego de cierto tiempo dentro del organismo.

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