Con la devaluación, los calzados argentinos volvieron a despertar interés en todo el mundo: importadores de calzado de América latina, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, España, Europa del Este, Medio Oriente e Israel llegaron al país la semana pasada a tomar los primeros contactos con los exportadores locales.
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El titular de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Carlos Bueno, dijo que si antes «a alguna de nuestras exposiciones venía un solo extranjero, hacíamos una fiesta», y en cambio vaticinó que las exportaciones de zapatos se multiplicarán varias veces en los próximos meses, en especial los llamados «calzados de alta gama» que, a partir de la devaluación del peso, lograron un precio competitivo.
La década de los '90 no fue buena para los productores de calzados. Mientras que a fines de los '80 se producían entre 110 y 120 millones de pares de zapatos, hacia 2001 la producción bajó a sólo 36,5 millones de pares, convirtiéndose además en el año de menores ventas para el sector.
Las ventas de zapatos por persona y por año fueron de 1,6 pares en 2001 (el histórico más bajo), en tanto que en los '40 y '50 el promedio oscilaba entre 4 y 5 pares y en los ochenta en 2,5 pares. Las importaciones desde Brasil y las pocas posibilidades de competir en el mercado internacional explican la drástica declinación del sector.
Las oportunidades que se presentan ahora son sustituir las importaciones a nivel interno y reposicionar los productos en el mercado externo. El ámbito externo tiene en este momento todas a favor, dado que la devaluación hizo que el precio sea muy competitivo relacionado con la calidad del producto.
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Además, encuentra a las empresas sin deudas gracias a que en los noventa no tuvieron acceso al crédito, y con un proceso de depuración ya finalizado que dejó sólo 700 de las 2.500 empresas que funcionaban a comienzos de los noventa.
Según explicó Carlos Bueno, en este momento hay entre 80 y 100 empresas que están en condiciones de exportar y otras 40 o 50 que ya lo están haciendo, aunque sólo a países limítrofes.
En tanto, según señalan desde la CIC, el sector se está reposicionando a nivel interno que recién a partir de setiembre comenzará a reflejarse en números, a través del aumento de las ventas a nivel interno.
Según Bueno, «la idea en el plano externo sería avanzar primero en los mercados de Europa Occidental y luego en los de Europa Oriental, siguiendo luego por otros mercados más exóticos, como Asia y Oriente Medio, donde el calzado argentino tiene gran aceptación».
Asimismo, dejó en claro que si bien en la Argentina se están creando detalles propios «que gustan mucho», los industriales argentinos que se dedican al calzado «no son creadores de moda», dado que hoy los lineamientos pasan por las ciudades europeas de Barcelona y Milán, además de París y Londres.
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