3 de septiembre 2002 - 00:00

Proponen ahora impuesto a las rentas personales

Montevideo (de nuestra agencia) - El impuesto a la renta personal será el centro del debate en la reforma impositiva que se discutirá en el Parlamento en el último trimestre de este año.

Algunos sectores del Partido Nacional coinciden con la izquierda en la implementación de este tributo, que ya se aplica parcialmente en Uruguay a través del Impuesto a las Retribuciones Personales, que grava salarios y pasividades.

En la carta de intención acordada en agosto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno comprometió promover este año una reforma impositiva, que reduzca el número de impuestos y mejore la eficiencia de la Dirección General Impositiva (DGI). El Partido Nacional, socio del Partido Colorado en la coalición de gobierno, conformó ayer un grupo de trabajo para comenzar a estudiar la reforma del sistema tributario en el Uruguay.

Algunos sectores nacionalistas impulsan la aplicación de un impuesto a la renta personal o impuesto a los ingresos, ya que entienden debe existir mayor justicia en la distribución de la carga impositiva del Estado.

El presidente del directorio nacionalista, Luis A. Lacalle, no ha cerrado las puertas a una discusión sobre el tema y ha señalado que «hay quienes hablan sobre el impuesto a la renta y yo, como buen liberal, estoy dispuesto a analizar esa idea».

En Uruguay, vigente desde 1982, existe un Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) que a través de los años ha venido sufriendo variantes de importancia en sus tasas y alcance y que grava a los salarios y pasividades de acuerdo con escalas.

De acuerdo con las modificaciones aprobadas en mayo de este año, están exentos de este impuesto los salarios públicos y privados hasta tres salarios mínimos (unos u$s 40 mensuales). La franja entre tres y seis salarios mínimos está gravada con una tasa de 2% y se continúa con una escala que llega a 20% para los salarios superiores a 35 salarios mínimos (unos u$s 1.350 mensuales).

Este impuesto se recauda por parte del Banco de Previsión Social -organismo que en Uruguay maneja todos los ingresos y egresos de la seguridad social, salvo algunas excepciones, como bancarios, policías, militares y profesionales universitarios- junto con los aportes obreros y patronales para la jubilación y los seguros de salud.

Un impuesto a las rentas o ingresos personales, que alcance a otros rubros más allá de salarios o pasividades, ha sido promovido tradicionalmente por sectores del izquierdista Frente Amplio y no recogía apoyo de los partidos tradicionales.

• Cuerpo técnico

Este año, el gobierno ya remitió al Parlamento un proyecto que prevé la creación de un cuerpo técnico tributario, integrado por personal contratado a término, con buenos niveles salariales, que cada tres años debe renovar su vínculo laboral. Con estos cambios, apunta a mejorar la eficiencia del organismo recaudador. Sobre la base de estudios técnicos, el ex director del Area de Recaudación del Banco de Previsión Social, Alberto Sayaguez, estimó a comienzos de este año que los niveles de evasión en Uruguay «son altos» y que en el caso del IVA pueden llegar hasta 30%, lo que significa que ingresan por lo menos u$s 700 millones al Estado por este impuesto.

En el área de la Dirección General Impositiva, de acuerdo con su estructura tributaria, Uruguay tiene 73% de sus ingresos fiscales nacionales concentrados en impuestos al consumo, lo que hace muy dependientes sus ingresos de la demanda interna.

El Impuesto al Valor Agregado grava con 23% las enajenaciones de casi todos los bienes y servicios (artículos de primera necesidad, medicamentos, enseñanza, moneda, diarios, inmuebles y transporte son algunos de los principales rubros exentos), mientras que algunos alimentos, salud, turismo y energía pagan una tasa de 14%.

En el año anterior, los ingresos del IVA concentraron 52% de toda la recaudación de la DGI, mientras que el Impuesto Específico Interno (IMESI), otro gran impuesto que alcanza al consumo, captó 20% de los ingresos. El IMESI grava la venta de combustibles, automotores y tabacos.

El Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC) es el tercero en importancia y capta 13% de los ingresos totales, gravando las rentas empresariales de la industria y el comercio.

El Impuesto al Patrimonio está en cuarto lugar, captando 4% de los ingresos totales de la DGI. Asimismo, en noviembre del año anterior propuso la aplicación del Impuesto al Valor Agregado a la casi totalidad de bienes y servicios, quedando solamente nueve artículos exentos (alimentos), aunque reduce la tasa máxima de 23% a 19%.

La medida procura ampliar la base del impuesto reduciendo la mayor presión que soportan algunos bienes y servicios ahora gravados. Asimismo, se entiende que ello disminuirá los actuales niveles de evasión, que se consideran elevados.

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