Proponen ahora impuesto a las rentas personales
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De acuerdo con las modificaciones aprobadas en mayo de este año, están exentos de este impuesto los salarios públicos y privados hasta tres salarios mínimos (unos u$s 40 mensuales). La franja entre tres y seis salarios mínimos está gravada con una tasa de 2% y se continúa con una escala que llega a 20% para los salarios superiores a 35 salarios mínimos (unos u$s 1.350 mensuales).
Este impuesto se recauda por parte del Banco de Previsión Social -organismo que en Uruguay maneja todos los ingresos y egresos de la seguridad social, salvo algunas excepciones, como bancarios, policías, militares y profesionales universitarios- junto con los aportes obreros y patronales para la jubilación y los seguros de salud.
Un impuesto a las rentas o ingresos personales, que alcance a otros rubros más allá de salarios o pasividades, ha sido promovido tradicionalmente por sectores del izquierdista Frente Amplio y no recogía apoyo de los partidos tradicionales.
• Cuerpo técnico
Este año, el gobierno ya remitió al Parlamento un proyecto que prevé la creación de un cuerpo técnico tributario, integrado por personal contratado a término, con buenos niveles salariales, que cada tres años debe renovar su vínculo laboral. Con estos cambios, apunta a mejorar la eficiencia del organismo recaudador. Sobre la base de estudios técnicos, el ex director del Area de Recaudación del Banco de Previsión Social, Alberto Sayaguez, estimó a comienzos de este año que los niveles de evasión en Uruguay «son altos» y que en el caso del IVA pueden llegar hasta 30%, lo que significa que ingresan por lo menos u$s 700 millones al Estado por este impuesto.
En el área de la Dirección General Impositiva, de acuerdo con su estructura tributaria, Uruguay tiene 73% de sus ingresos fiscales nacionales concentrados en impuestos al consumo, lo que hace muy dependientes sus ingresos de la demanda interna.
El Impuesto al Valor Agregado grava con 23% las enajenaciones de casi todos los bienes y servicios (artículos de primera necesidad, medicamentos, enseñanza, moneda, diarios, inmuebles y transporte son algunos de los principales rubros exentos), mientras que algunos alimentos, salud, turismo y energía pagan una tasa de 14%.
En el año anterior, los ingresos del IVA concentraron 52% de toda la recaudación de la DGI, mientras que el Impuesto Específico Interno (IMESI), otro gran impuesto que alcanza al consumo, captó 20% de los ingresos. El IMESI grava la venta de combustibles, automotores y tabacos.
El Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC) es el tercero en importancia y capta 13% de los ingresos totales, gravando las rentas empresariales de la industria y el comercio.
El Impuesto al Patrimonio está en cuarto lugar, captando 4% de los ingresos totales de la DGI. Asimismo, en noviembre del año anterior propuso la aplicación del Impuesto al Valor Agregado a la casi totalidad de bienes y servicios, quedando solamente nueve artículos exentos (alimentos), aunque reduce la tasa máxima de 23% a 19%.
La medida procura ampliar la base del impuesto reduciendo la mayor presión que soportan algunos bienes y servicios ahora gravados. Asimismo, se entiende que ello disminuirá los actuales niveles de evasión, que se consideran elevados.



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