4 de junio 2004 - 00:00

"Propuesta ideal puede no ser sustentable"

Luis Caputo es el presidente del Deutsche Bank en la Argentina. Pero, además de ese rol institucional, es un economista reconocido internacionalmente por su experiencia en los procesos de colocación y negociación de deudas soberanas como la que discute hoy la Argentina. Por eso es interesante leer la conversación que mantuvo con él un periodista del diario. Allí Caputo expone los criterios principales para evaluar los anuncios de Roberto Lavagna sobre la propuesta a los acreedores. Y dice varias cosas importantes: que no se puede evaluar la oferta sin explicitar cuál es la tasa de descuento de los bonos que se toma en la evaluación; que la variable «crecimiento del PBI» es demasiado subjetiva para un país sobre el que los economistas no tienen pronósticos coincidentes para los próximos 12 meses; y que conseguir una aceptabilidad que ronde 80% o 90% podría significar, para las expectativas actuales del mercado, una oferta no sustentable. Veamos las afirmaciones de este experto que ayudan a mirar de manera más inteligente lo que se está discutiendo:

Periodista:
Hay mucha disparidad en las opiniones sobre la calidad de la propuesta del gobierno a los acreedoresy hasta se percibe cierta confusión. Para aclarar, ¿es una buena o una mala oferta?

Luis Caputo: Es importante diferenciar entre sustentabilidad y aceptabilidad. Creo que la propuesta está en línea con lo que la Argentina puede cumplir. Creo también que no llega a cumplir las expectativas del universo de acreedores.


P.:
¿De cuánto es la quita realmente?

L.C.: Se han publicado muchas cosas confusas desde los anuncios. Lo primero que hay que aclarar es que, si bien el flujo de fondos ahora es conocido, el valor de la quita es en función directa de la tasa de descuento que se esté usando para calcularla. No es correcto declarar que la quita es tal o cual sin especificar qué tasa se está tomando, particularmente en bonos tan largos como los anunciados.


P.:
¿Qué papel juega la opción del crecimiento del producto?

L.C.: Ese es el segundo factor importante para analizar las bondades de la oferta. Puede tener un valor muy importante si se piensa que la Argentina va a crecer significativamente por encima de lo proyectado. El valor decrece hasta llegar a cero obviamente en el caso de que el país no cumpla con las expectativas de crecimiento. Pero esto es algo muy subjetivo, y de allí también la diferencia de pronósticos.


P.:
Pero los 25 dólares de Valor Presente ¿es un valor que se aproxima a esta propuesta?

L.C.: Sí, asumir que todo este paquete tiene un valor presente cercano a los 25 no me parece una idea descabellada.


• Fracaso

P.: Si la Argentina se mantiene firme, ¿usted piensa que la propuestaresultará un fracaso en términos de aceptabilidad?

L.C.: Creo que el fracaso es otro concepto relativo. Nosotros no fracasamos en el mundial de fútbol sólo porque no nos clasificamos. Sino porque no nos clasificamos cuando todosesperábamos salir campeones. Un nivel de aceptación cercano a 60% estaría en línea con las expectativas oficiales. Ahora, si el mercado y la gente esperan una participación similar a reestructuraciones anteriores, entonces les parecerá un fracaso.


P.:
¿Pero dejar afuera a 40% de acreedores no es un problema grande?

L.C.: Sin duda. Pero también hay que ver cuál es la alternativa. Si para convocar al restante 40% la Argentina tiene que ofrecer 45 o 50 dólares, es decir, el doble de lo que está proponiendo hoy, entonces el país tendría un problema mucho mayor aún. Porque estaría prometiendo algo que con altísima probabilidad no podría cumplir. Y vuelvo al tema de la subjetividad. Hay que predecir el comportamiento de todas las variables económicas por los próximos 42 años. Cuando la mayoría de los analistas encuentra dificultad en ponerse de acuerdo en los próximos 12 meses. Al no poder tomarse parámetros más objetivos, la negociación se hace mucho más sesgada y compleja.


P.:
Por último, ¿cree que ésta es la oferta final?

L.C.: Esta es una propuesta mucho más seria que la de Dubai. Pero si resulta ser la oferta final o no, sólo el Presidente y su ministro lo saben.

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