La polémica ley Agrícola que aumenta los subsidios a los productores agrícolas de los Estados Unidos, aprobada la semana pasada por el Congreso, fue firmada ayer por el presidente George W. Bush. La legislación, que recibió el rechazo de diferentes países, especialmente los que integran el Grupo Cairns y establece el aumento del gasto gubernamental para la agricultura en u$s 51.700 millones durante los próximos seis años, ignorando las objeciones de socios comerciales de los Estados Unidos, ciertas compañías del país y algunos miembros del oficialismo republicano en el Congreso.
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La medida para aumentar los subsidios a cultivos y producción láctea en 61% es un triunfo para los fabricantes de equipo agrícola como Deere & Co., CNH Global NV y Agco Corp., que se beneficiarían del respaldo gubernamental a los granos, el algodón, la soja, el arroz y otras cosechas, dijeron los analistas. «El éxito de los agricultores y los ganaderos estadounidenses es esencial para nuestra economía», dijo Bush en la ceremonia de firma del proyecto. «Este proyecto es generoso y provee una red protectora al agro estadounidense», afirmó. El aumento del gasto en la agricultura coincide con el mayor incremento en las partidas de gastos del gobierno en la seguridad interna y las fuerzas armadas desde la presidencia de Ronald Reagan.
• Oposición
En tanto, la Unión Europea, Canadá,Australia, Brasil y la Argentina, entre otros, y algunos gremios comerciales de los Estados Unidos se opusieron a la medida, diciendo que causará una producción excesiva y socavaría la campaña de Bush a favor del libre comercio. La Canadian Wheat Board, o Junta Canadiense del Trigo, que vende granos a más de 70 países, dijo que el proyecto de ley estaba «sobredimensionado» y que Canadá debe adoptar medidas de represalia.
Por su parte, la Cancillería argentina evalúa presentar un reclamo ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra el país del Norte. El secretario de Agricultura, Rafael Delpech, reconoció que no lo sorprendió la medida y aseguró que «es más de lo mismo». El funcionario adelantó que la Cancillería comenzó «las conversaciones con algunos sectores privados interesados como para hacer un panel y ganarle a los Estados Unidos».
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