10 de noviembre 2003 - 00:00

Provocaría 0,5% de inflación suba de 10% en gas y energía

El nivel general del índice de precios al consumidor (IPC) se encuentra virtualmente estabilizado desde marzo pasado. El ritmo de inflación minorista se ha derrumbado desde una tasa anual acumulada (cada doce meses previos) de 41% a diciembre de 2002, hasta 31,7%, 10,2% y 3,5% en marzo, junio y setiembre de este año, respectivamente.

No existen razones económicas, fuera de gruesos errores de política fácilmente evitables, para que el mercado cambiario modifique su comportamiento. Pero sí es previsible que continúe disminuyendo el «output gap» (diferencia entre el PBI potencial y el estimado) -la tasa de crecimiento tendrá un arrastre superior a 2% para 2004, y es previsible que el nivel global de actividad en ese año crezca bien por encima de 4%- y que se desacelere el aumento de la demanda de dinero, en particular, si se tiene en cuenta que los valores de la base monetaria y de M1 como proporción del PBI se encuentran en máximos locales históricos.

Por su parte, el congelamiento del precio de los servicios privatizados y concesiones mantiene una distorsión de precios relativos que amenaza la inversión en esos sectores y la prestación cuantitativa y cualitativa adecuada de esos servicios, riesgo que crece con el tiempo.

• Discusiones

En la medida en que se van atemperando los factores que mantienen controlados los factores de inflación de demanda y que simultáneamente crece el ya elevado costo de mantener postergados los aumentos de precios de los servicios, se corre el riesgo de perder la mejor oportunidad que tienen la gestión económica y la economía para acomodar aumentos de tarifas compatibles con el mantenimiento de niveles reducidos de inflación.

Las discusiones alrededor del efecto sobre precios de los aumentos de tarifas se ha desarrollado hasta ahora sin números, lo que presenta el riesgo de que se magnifique la preocupación de los responsables de la política económica, de las organizaciones que controlan el efecto de las tarifas sobre la población, y de la población misma.

• Estimación

En el cuadro se presenta una estimación del efecto de aumentos de tarifas sobre el IPC. Estos cálculos toman en cuenta tanto el efecto directo de cada aumento sobre el IPC como los efectos indirectos totales, consistentes en los aumentos de precios de los distintos sectores derivados de trasladar a sus propios precios el aumento de costos originado por las mayores tarifas. Los efectos indirectos se han obtenido utilizando las funciones de producción sectoriales de la matriz de insumo-producto. En su cálculo se ha supuesto: a) que cada sector traslada a sus precios la magnitud estricta del impacto del aumento de tarifas sobre sus costos; b) que los distintos sectores confrontan demandas que permiten efectuar esos traslados; c) que las compañías privatizadas y concesiones sólo practican los aumentos de precios autorizados por, o negociados con, el gobierno, y que en particular no trasladan adicionalmente a sus precios los aumentos de costos generados por los aumentos de precios de sus proveedores.

Como puede observarse, un aumento generalizado -es decir, de todas y cada una- de las tarifas de 10% -porcentaje de referencia usado sólo a fines ilustrativos- genera un aumento de precios al consumidor de apenas 1,8% (si sólo afectara a luz y a gas, ese porcentaje sería de 0,5%).

(*) Economista. Ex gerente general del Banco Central

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