Que quede claro: falta más volumen

Economía

Si se le quiere echar la culpa a Greenspan por la baja de las acciones apenas arrancó el mercado, se puede. El problema es que antes de que el vate de la economía desplegara sus típicas artimañas ante los europeos ("estamos preparados para hacer todo lo que haga falta", afirmó, como si tuviera alguna otra alternativa que hacer lo que debía hacer), las operaciones del mercado de futuro prenunciaban una apertura bajista para las acciones. Como en ese entonces lo más llamativo era la suba que experimentaba el precio del petróleo, algunos vincularon esto con el malhumor de los inversores. Sin que importara demasiado la causa inicial, apenas sonó la campana de largada las acciones comenzaron a recuperar terreno -sin demasiada prisa, pero sin pausa hasta las 14.30, en tanto que el petróleo cedía terreno. Aunque el vínculo (casual o no) que vimos entre las acciones y el petróleo se rompió hace ya varias ruedas, sin nada a la vista donde aferrarse, muchos analistas insistieron en que fueron la proyección del Departamento de Energía de un crudo rozando u$s 36 de aquí a setiembre o los datos sobre inventarios lo que deprimió el valor del crudo. Claro que para cuando se develaron estos datos, el líquido ya acumulaba 75% de la baja de 4% con que cerró la jornada, por lo que esta idea es muy cuestionable. Esto no quiere decir que los dichos del banquero o la merma del crudo no afectaran al mercado -de hecho, el dólar registró un ligero repunte y los bonos del Tesoro revirtieron un arranque alcista para terminar a la baja-, sino que de haber tenido algún efecto, fue apenas marginal.

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