21 de febrero 2002 - 00:00

Qué se puede hacer con plazos fijos liberados del "corralito"

A partir de la flexibilización del «corralito» dispuesta por la Comunicación A-3481 del Banco Central, se abrirá -cuando se instrumente el sistema- para los ahorristas una amplia gama de posibilidades para disponer de sus plazos fijos.

Así, quienes compren vehículos 0 km e inmuebles de cualquier tipo, podrán pagarlos con sus depósitos «reprogramados», y las empresas o individuos que se los vendan podrán convertir esos fondos en depósitos a la vista (cajas de ahorro, cuentas corrientes).

Cabe aclarar que todos los plazos fijos que se usen para pagar bienes o saldar deudas, y que provengan de individuos, podrán ser convertidos en cuentas corrientes o plazos fijos, lo que no sucede cuando la compradora es una empresa (aún cuando el vendedor sea una persona física).

Los ahorristas podrán fraccionar en cuantas partes necesiten sus certificados de depósito. O sea, podrán usar el mismo plazo fijo -a través del mecanismo del «cheque cuota»- para comprar una casa, un auto, pagar impuestos y cancelar un crédito.

Básicamente, lo que ahora (y hasta el 15 de abril próximo) puede hacerse con la plata que estaba colocada a plazo fijo al momento de ponerse en marcha el mecanismo del «corralito» es lo siguiente:

• Mantener los fondos en el banco y recuperar sus depósitos de acuerdo al cronograma fijado por el Central.


• Compra de inmuebles nuevos y usados:
el depositante podrá adquirir casas, departamentos, campos, locales, etc. sin ninguna limitación más que la aceptación por parte del vendedor de su plazo fijo como medio de pago. Pero a su vez éste podrá disponer casi libremente de los fondos cobrados, porque estará en condiciones de depositarlos en una caja de ahorro, desde la cual a su vez podrá efectuar pagos a proveedores, transferencias entre cuentas, pago de impuestos y salarios, etc. Desde ya, los vendedores tomarán el «cheque cuota» a un valor menor al nominal, pero esto también es relativo porque hoy, ante la parálisis del mercado inmobiliario, prácticamente «no hay precio» para los bienes.

• Operaciones ficticias

En este rubro, se especula, podrían producirse operaciones ficticias. Ejemplo: el ahorrista «A» tiene un plazo fijo de $ 500.000, y usa el total de ese monto para «comprarle» a una persona de su máxima confianza un departamento, pero el bien está valuado en $ 200.000 (una obvia sobrevaloración de su precio). El dinero es depositado en una cuenta a la vista, y es utilizado -a través de cheques- para comprar dólares.

Sin embargo, estas operaciones no carecen de desventajas. Por una parte, salir del «corralito» en cheque para comprar dólares tiene un costo de 10%; pero a eso hay que sumarle los gastos de escritura y los impuestos (Bienes Personales, por caso, si se exceden los $ 200.000, que de 0,75% anual), con lo que su atractivo se licua bastante.

• Compra de vehículos cero kilómetro:
el ahorrista podrá abonar la compra de autos, motos, camionetas, camiones, maquinaria agrícola, vial e industrial «que deben ser registrados en el pertinente Registro Nacional de la propiedad Automotor». De nuevo, el comprador entregará un «cheque-cuota» al concesionario; se descuenta que éstos aceptarán este medio de pago porque a su vez podrán disponer de los fondos a través de cajas de ahorro o cuentas corrientes ($ 1.200 en efectivo por mes, sin límites para transferencias entre cuentas o emisión de cheques).

• Cancelación de créditos:
siempre que se haga dentro de la misma entidad. Aquí la ventaja es clarísima para los depositantes; la operación deberá efectuarse dentro de la misma entidad (el ahorrista tiene en el Banco «A» un préstamo otorgado y a la vez un plazo fijo). Pero el crédito se pesificó «uno a uno», y el depósito se dolarizó a $ 1,40, por lo que el ahorrista ganaría 40% con esta operación. En algún momento se especuló con que esta clase de cancelación de créditos se haría tomando el mismo tipo de cambio para depósitos y deudas, pero finalmente los deudores/depositantes se verán favorecidos.

En este caso también se produce un «agujero» legal que algunos aprovecharán. Si bien no se esperan muchas operaciones en la modalidad que se explica a continuación, la misma podría constituirse en una alternativa interesante para una franja del mercado. El ahorrista «A» tiene un plazo fijo de $ 100.000, y el «B» tiene $ 90.000 al contado; «B» podría comprarle el plazo fijo a «A», para cancelar una deuda o adquirir un bien registrable. «A» quedaría líquido a un costo de 10%, y «B» ganaría ese porcentaje sobre un monto que de todos modos tenía previsto desembolsar. Cabe recordar que muchas empresas que hacen «caja» todos los días en efectivo ya están operando en esquemas similares, pero contra cheques certificados.

• Pago de impuestos:
se podrá cancelar obligaciones fiscales de todo tipo con fondos provenientes de plazos fijos.

• Compra de bonos.
En las próximas semanas el gobierno definirá las características de los bonos en dólares y en pesos que emitirá, y que podrán ser adquiridos con los depósitos a plazo.

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