2 de julio 2002 - 00:00

QUILMES/BRAHMA: OTRO INTENTO PARA BLOQUEAR UNIÓN (02/07/02)

A las acciones legales iniciadas por Heineken en Luxemburgo, Quilmes debe sumarles ahora otro dolor de cabeza judicial: la alemana Isenbeck denunció su fusión con la brasileña AmBev ante la Secretaría de Defensa de la Competencia, con el argumento de que «la operación perjudica a los consumidores porque crearía una empresa con 82 por ciento del mercado».

Según dijo a este diario Juan Pablo Piccardo, CEO de Isenbeck, «nos preocupa que se regrese a prácticas de los años ochenta, cuando la concentración provocaba alzas de precios y desabastecimiento en los meses de verano». Del otro lado del mostrador, una fuente de Quilmes aseguró que «la pretensión de Isenbeck de intervenir en un expediente del que no son parte es absurda. De hecho, ya han declarado empresas como Coca-Cola, Coto, Budweiser (CCU), Disco, pubs minoristas -todos citados por la Comisión de Defensa de la Competencia- y ninguno, salvo ellos, planteó objeciones de fondo a la fusión».

Según la fuente, «cuando ellos llegaron al país, allá por el '94, Quilmes tenía casi 90 por ciento del mercado, y eso no los detuvo. Ni a ellos, ni a Brahma, ni a Budweiser...» Piccardo asegura que la competencia hizo que durante estos años no sólo se redujeran los precios sino también que los consumidores argentinos conocieran las cervezas «premium», nuevas presentaciones del producto y otras novedades.

«El mercado debe ser transparente porque la Argentina sólo consume 33 litros per cápita anuales, contra 40 litros promedio de América latina y 50 litros de Brasil»,
dice Piccardo. Del otro lado, aducen que justamente ese potencial de crecimiento hace menos creíble el argumento de Isenbeck: «Tienen campo para crecer aumentado sus ventas y su porción de mercado». Pero Piccardo asegura que no sólo el peligro se cierne sobre el negocio de la cerveza, sino también sobre el del principal insumo: la malta.

«Si se unen, controlarían 73 por ciende esta materia prima; en el país hay sólo cuatro plantas de malta: dos son de Quilmes y una de Brahma. La restante es de la canadiense Cargill, que produce 23 por ciento»
. Del otro lado responden: «Ellos no quieren poner u$s 100 millones para hacer una maltería, y quieren obligarnos a venderles. Desde ya, seguiremos haciéndolo, pero nos parece un argumento poco sólido». Llamativamente, Cargill no ha objetado la conformación de un «monopolio» de la malta.

Alemanes y locales -asociados con brasileños- seguirán sacándose chispas en los estrados de la CDC en las próximas semanas, pero es un hecho que el organismo oficial -hasta ahora- no ha bloqueado ninguna de las fusiones que se produjeron en el país desde su creación.

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