En la actualidad, los denominados edificios inteligentes son construcciones que básicamente tienen un mejor y más racional aprovechamiento de la energía en general, según definió el arquitecto y decorador Raúl Sáenz Valiente. Ese aprovechamiento de energía se podría dividir en dos partes: una vinculada con el exterior o recubrimiento del edificio y la otra con el interior del mismo. El exterior, por caso, incluye paneles de vidrios dobles con cámara de aire comúnmente llamados piel de vidrio, parcial o totalmente reflejantes a los rayos del sol, herméticamente sellados o de aperturas generalmente pivotantes. También se utilizan paneles de aluminio tratados con diferentes colores y texturas. El interior, entre tanto, es bastante más complejo ya que conjuga una variedad de sistemas como, por ejemplo: 1) Aire acondicionado central o dividido por piso y/o semipisos, que consiste en un sistema de aire acondicionado preparado para generar presiones diferenciales en las áreas de trabajo, de emergencias y escaleras.
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2) Detección y control de incendios con sensores de humos dispuestos en sectores estratégicos.
3) Ascensores computarizados que testeen cargas máximas admisibles y velocidad.
4) Electricidad donde se incluyen grupos electrógenos y equipos UBS. Para el paso de los conductos de electricidad, telefonía y computación, entre tanto, se utilizan pisos técnicos y pasoductos.
5) Tabiquerías metálicas con placas de yeso, así como los cielorrasos pueden ser también de placas de yeso o de sistemas de paneles desmontables.
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