Isla Margarita (enviado especial) - Los argentinos que llegaron a la isla Margarita a cerrar negocios con sus pares venezolanos se encontraron ayer con la realidad de ese país. Venezuela es un país donde 80% de la población es pobre, casi 30% es analfabeta, el común de la gente anda armado, con índices de criminalidad por las nubes e inseguridad a la orden del día. Desde el punto de vista económico, sólo dos sectores brillan. El primero es el petrolero (Venezuela es el sexto mayor productor de crudo del mundo y miembro de la OPEP), donde el dominio de PDVSA es total, pese a que unos años atrás despidió a 20.000 empleados, reduciendo su plantilla a sólo 8.000 empleados. El segundo es la industria cervecera, que tiene como base el increíblemente alto consumo de bebidas alcohólicas que se registra en el país.
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Y estas realidades se ven en los precios: un litro de nafta premium cuesta $ 0,05 (5 centavos de peso argentino), mientras que una lata de cerveza se consigue por $ 0,25. Casi la totalidad de los bienes que hay en el país son importados. Un empresario de la industria petrolera, ex Pérez Companc, que hace 9 años vive en Caracas alertó que el principal inconveniente que hay en comerciar con Venezuela es el tema de los pagos. «El control de divisas es muy estricto. La compra y la venta de dólares está prohibida y la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el del mercado negro es enorme. Mientras uno está en 1.920 bolívares por cada dólar, el otro fluctúa entre 2.100 y 2.500 bolívares por billete norteamericano. La clave es hacer que los venezolanos paguen sus compras en una cuenta en EE.UU., porque el ente encargado de girar las divisas (CADIVI) demora al extremo los plazos o inclusive nunca lo hace», afirmó.
Sin embargo, se mostró entusiasmado con la rueda de negocios. «La Venezuela de Hugo Chávez importa todo; hay muchas cosas para vender y oportunidades de negocios. Aquí necesitan desde harina hasta el desarrollo de centros turísticos, que pese a la publicidad que tienen, son muy precarios. Por ejemplo, empresarios argentinos han implantado y manejan el negocio de los locutorios telefónicos que operan a través de BellSouth, y ahora expandieron sus operaciones a México, donde no existían. También argentinos poseen señales de TV por cable, donde se pueden ver las señales de los canales de Buenos Aires.» A su vez, los argentinos no son muy bien vistos aquí. Los típicos chistes de «gallegos» que se hacen en nuestro país, se hacen en Venezuela cambiando la nacionalidad del protagonista por la de un argentino. Además, casi 10% de la población es colombiana, lo que con la derrota de su selección en la Copa América recalentó un poco el ambiente.
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