14 de agosto 2002 - 00:00

Reaparece temor a posible default

Nueva York - Los bonos brasileños bajaron por temor a que una reducción de la calificación crediticia del país acelere la retirada de los inversores de la economía más grande de Latinoamérica.

Moody's Investors Service bajó los bonos y las obligaciones en divisas de Brasil a B2
, cinco niveles por debajo del grado de inversión, desde B1, a la par con Nicaragua y Honduras. Eso podría impulsar a los inversores a pasar por alto la posibilidad de refinanciar la deuda por 7.200 millones de reales (u$s 2.200 millones) que vence esta semana, obligando al gobierno a usar efectivo y a vender otros valores.

«La rebaja es negativa y la psicología es crítica en este mercado»
, dijo Charles Cassel, que administra unos u$s 650 millones en deuda de mercados emergentes en la filial de gestión de activos de Standard America, en Miami.

El recorte de nota debilita aun más la confianza en Brasil, que está tratando de superar el incremento en los costos de su deuda tras la devaluación de su moneda en 20% desde mayo. Las transferencias bancarias de Brasil al exterior se duplicaron, a u$s 1.250 millones en julio respecto de junio, y la rebaja de grado podría impulsar a los inversores a vender más títulos.

El bono brasileño de referencia C-Bond de 8% con vencimiento en 2014, que cayó cerca de un tercio este año, bajó 2,01 centavos por dólar, a 50,13, y ayer rendía 24,92%.

La rebaja de nota pone más presión en el gobierno y en los candidatos opositores a la presidencia para que convenzan a los inversores de que pueden cumplir con las condiciones fijadas en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para recibir un crédito de u$s 30.000 millones.

El presidente Fernando Henrique Cardoso pidió reunirse con los candidatos para obtener su apoyo formal al acuerdo con el FMI, dijo el jefe de Gabinete, Pedro Parente. Los cuatro principales candidatos manifestaron estar dispuestos a hablar con Cardoso acerca del acuerdo con el FMI.

El avance de 13% que experimentó la semana pasada el bono de referencia, alentado por el acuerdo con el FMI, ha quedado eliminado por el temor de que Brasil no sea capaz de controlar los gastos, bajar las tasas de interés y promover el crecimiento, a fin de evitar un default de su deuda.

«No importa cuál candidato gane la elección presidencial del otoño, ya que la nueva administración enfrentará crecientes presiones fiscales», dijo Moody's en una declaración. «El nuevo gobierno enfrentará desafíos para alcanzar las metas del FMI de manera sustentable.»

Los dos candidatos que van primeros en las encuestas,
Luiz Inácio Lula Da Silva, del Partido de los Trabajadores, y Ciro Gomes, del Socialista Popular, han rechazado una aceptación formal del acuerdo con el FMI, sin atacarlo abiertamente. El único candidato que apoya el acuerdo, José Serra, de la coalición gobernante, está tercero en la mayoría de las encuestas.

«No diría que no importa quién gane la elección», dijo
C h r i s t i a n Stracke, jefe de investigación de mercados emergentes en CreditSights, una firma de análisis de Nueva York. «Obviamente, importa, ya que el mercado reaccionaría de manera más positiva si Serra gana.»

El país planea vender 701 millones de reales de deuda que vence por la época de las elecciones presidenciales, en octubre. La semana pasada el gobierno vendió títulos similares que pagaban un interés de 20%.

• Refinanciación

«Nos concentraremos en ver si pueden refinanciar más de la deuda ligada al dólar», dijo Mike Conelius, que coadministra unos u$s 200 millones para T. Rowe Price Emerging Markets Bond Fund, en Baltimore.

El plan de Brasil de vender deuda que vence en abril fracasó incluso antes de que el gobierno les ofreciera a los inversores tasas de interés de 27,9%.
El país necesita recaudar unos 150.000 millones de reales para saldar deuda a vencer y financiar pagos de intereses por créditos existentes este año.

Los inversores también están preocupados de que cualquier nuevo gobierno que surja tras las elecciones de octubre no pueda cumplir con las condiciones impuestas por el FMI para sus créditos, entre las que figuran
reducir la deuda y la inflación, así como controlar los gastos, según lo prometido por el actual gobierno, dijo Moody's.

Si el gobierno no logra reprogramar los vencimientos de esta semana,
podría verse bajo presión para que gaste parte de los 70.000 millones de reales que separó para usar cuando los inversores sean reacios a prestar dinero.

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