Finalmente, el Ministerio de Economía lanzó ayer su propuesta para compensar a las empresas por las ganancias ficticias que generó la inflación en sus balances. El mecanismo elegido, tal como adelantó este diario, es reducir la alícuota del tributo de 35% a 30% sólo para las sociedades y por única vez. Se eliminan, además, todos los mecanismos de ajuste por inflación. Esta medida será enviada hoy al Congreso y se espera que antes de diciembre esté ya reglamentada. Sin embargo, los empresarios y, fundamentalmente, los asesores contables que deben ahora hacer los ajustes tomaron esta decisión con desilusión. Afirman que reducir la alícuota del impuesto no soluciona el problema generado con la devaluación, ya que lo que se estaría gravando son ganancias ficticias, cualquiera sea el porcentaje de pago. Se estaría pagando así un impuesto menor, pero por algo que en realidad no existió. Inclusive, la medida fue calificada de «caprichosa», y algunos, además, auguraron que podría haber el próximo año algún tipo de rebelión fiscal vía presentaciones judiciales.
Lavagna descartó el tradicional reajuste por inflación
Ayer también desde la
Para los responsables de las empresas que manejan la situación contable y sus auditorías, la noticia de la rebaja del Impuesto a las Ganancias generó cierta decepción.
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